El último atentado al fútbol de un Córdoba histórico

Florin Andone pugna con varios rivales | LFP
El grupo de Romero no es capaz de aguantar ni diez minutos al Éibar y cierra el curso rompiendo récords negativos en la Liga

Se puede hacer historia de muchas maneras. El Córdoba la hizo a la suya, ofreciendo un proceso público de podredumbre progresiva que finalizó en Ipurúa. En apenas diez minutos, los armeros iban venciendo por 2-0 a los de José Antonio Romero, que se despidió realizando pruebas en el once. Como hizo desde que llegó, al igual que sus antecesores. Ferrer y Djukic tampoco consiguieron componer un equipo con el paquete de futbolistas que arrancaron la temporada buscando, mayormente, su promoción personal. La imagen de todos ha terminado por los suelos. La del Córdoba, futbolísticamente machacado por todos, la ha salvado la afición. La Liga española ya ha conocido lo que es la pasión por un equipo que ha despachado la temporada más cochambrosa en el año en el que celebraba -curiosa manera- su sesenta aniversario. El Córdoba se va como uno de los peores equipos de todos los tiempos. Su segunda vuelta, en la que sólo ha sido capaz de agarrar dos empates, no tiene parangón desde que comenzó a disputarse esta competición en 1929. Un desastre mayúsculo de consecuencias imprevisibles.

¿El partido? Lo que se podía prever. Toda la semana hubo rumores sobre primas al Córdoba por ganar, lo que algún momento llegó a provocar la hilaridad del respetable. Dos horas antes del encuentro, el club emitió un comunicado oficial recalcando que se desmarcaba del asunto de amaños. Toda esta pestilente algarabía se disipó rápidamente en Ipurúa. A los diez minutos, los locales ya tenían un cómodo marcador de 2-0. Arruabarrena y Raúl Navas batieron a una defensa experimental, con el canterano Fran Serrano debutando como titular en el eje de la retaguardia. Los de Romero reeditaron la película de siempre. Llegaron a la puerta contraria alguna vez. Un disparo de Abel, una acción de Fran Serrano, una buena situación de Florin... Pero nada. Y el Éibar encontró el premio cuando tuvo la suya. No es que la formación de Garitano fuera un dechado de virtudes. Le bastó con una: querer hacerlo. La desgana del Córdoba volvió a quedar patente en un duelo cuyo signo estaba ya cantado. En la grada se vivía con más pasión lo que ocurría en otros escenarios que lo que acontecía sobre el césped, donde los eibarreses controlaban la situación con una insultante comodidad. Capa hizo el tercero de la tarde y el Córdoba se fue al descanso con otra plusmarca: desde el 69 no llegaba al intermedio con tres goles en contra. Otro lamparón en su expediente.

Los últimos cuarenta y cinco minutos abrieron la cuenta atrás del Córdoba en Primera, una meta observada con indisimuladas ganas por muchos de los miembros del plantel. La mayoría no estaban en Ipurúa, sino en su casa o quién sabe dónde, liberados de la tortura de encajar derrotas sin freno tanto en su hogar como en el ajeno. Romero hizo debutar a Jonathan Bijimine, el primer congoleño que viste la camiseta del Córdoba en Primera División, en un homenaje y/o paliativo para el mediocentro de 20 años, que algún día podrá contar a sus nietos que intervino en dos descensos: uno a Segunda y otro a Tercera, en el mismo año y en el mismo club.

En el campo apenas sucedía nada. Todo estaba resuelto allí y el público se limitaba a seguir, con evidente euforia, el duro destino de sus adversarios directos por la permanencia en otros campos. Contrastó la fiesta de la grada con el tedioso espectáculo en el verde, donde los locales se pasaban la pelota con parsimonia y aguantaban la posesión ante los tibios intentos de algunos futbolistas del Córdoba, que por una cuestión de orgullo personal se resistían a dejar una estampa de rendición absoluta. En el tramo final, Romero sacó al campo al juvenil Sergio García. El Córdoba se estiró un poquito, no mucho, aprovechando una fase de desconcierto absoluto en el Éibar. ¿Qué ocurrió? Pues que el Deportivo empató en el Nou Camp, después de ir perdiendo por 2-0, y con ese tanteo se iban de cabeza a Segunda. Y al pozo terminaron marchándose después de haber goleado a su adversario. Éibar y Córdoba, de la mano, vuelven a la división inferior. El mismo desenlace, pero distinto camino. Hasta para fracasar hay que tener clase.

FICHA TÉCNICA

ÉIBAR, 3: Irureta, Bóveda, Lillo, Raúl Navas, Didac Vila, Borja Fernández (Errasti, 30'), Dani García, Capa (Añibarro, 87'), Javi Lara, Saúl Berjón (Ángel, 87') y Arruabarrena.

CÓRDOBA, 0: Mikel Saizar, Gunino, Deivid, Fran Serrano, Edimar, Luso, Abel Gómez (Héldon Ramos, 60'), Fede Vico (Jonathan Bijimine, 46'), Borja García, Fidel (Sergio García, 77') y Florin Andone.

ÁRBITRO: Álvarez Izquierdo (Comité Catalán). Mostró cartulina amarilla al local Capa.

GOLES: 1-0 (5') Arruabarrena. 2-0 (10') Raúl Navas. 3-0 (33' ) Capa.

INCIDENCIAS: Encuentro correspondiente a la jornada 38 de la Liga BBVA, disputada en el estadio de Ipurúa ante 6.065 espectadores. Lleno.

Etiquetas
stats