¿Y si al final resulta que hoy es el día?

Paseo del Córdoba CF en Gerona | MADERO CUBERO
El equipo recibe las últimas consignas y apura las horas recibiendo el apoyo de los aficionados desplazados a Gerona, donde peleará por una plaza en la final del 'play off' de ascenso

Entre los jugadores -especialmente entre los más jóvenes- corren las bromas y risas. Es normal. También es un modo de rebajar la tensión, lo que no viene nada mal porque dentro de unas horas tendrán que hacer una visita a Montilivi. Cuentan por aquí que el estadio será un infierno, que nueve mil personas juntas aprietan mucho y que hay muchísimas ganas de venganza -aunque el Córdoba no tenga la culpa de nada de eso- por las dos tentativas frustradas de los rojiblancos, en el 2013 y en 2015. En una les echó el Almería; el año pasado, el Zaragoza se presentó con una renta desfavorable de 0-3 en la ida y aniquiló a los catalanes con un increíble 1-4. Aquel suceso traumático aún anda dando vueltas entre la hinchada gerundense, que se concentrará en su campo para llevar a los suyos a la remontada. Se supone que será así, porque el ambiente de fútbol en Gerona es más bien corto. O es que a lo mejor lo llevan por dentro. Hay muchas banderas azulgranas y fotos de Messi y Neymar. El Barça, ya se sabe, es más que un club en Cataluña. Pero el Girona es un equipo emergente y quiere hacerse notar. No será una tarde fácil. Y los cordobesistas lo saben. ¿Y si resulta que hoy es el día?

Los rostros de los técnicos reflejan mejor la trascendencia del duelo más importante de la temporada. Oltra anda dándole vueltas a la cabeza, ensimismado en su propio partido; lo que para un futbolista son noventa minutos, para un entrenador es una eternidad. También anda por el hotel de concentración el director deportivo, Emilio Vega Arias, siempre con el móvil a punto. El partido es de relevancia capital. Nadie quiere pensar que sea el último del curso. En Pamplona, los osasunistas están frotándose las manos a la espera de un adversario que saldrá hoy de Montilivi, un campo en el que el Córdoba ya ganó esta temporada. Fue un 1-2 en la primera vuelta de la Liga regular. También venció dos veces en casa: 1-0 en mayo y 2-1 este último jueves, ya en play off. Pero todo eso es pasado.

Los veteranos tratan de mantener el tono anímico del grupo. En la plantilla blanquiverde hay jugadores que saben de qué va esto. Tipos que han logrado ascensos a Primera División con otros equipos, como el jerezao Pedro Ríos, o con el propio Córdoba, como Luso Delgado o los inseparables Carlos Caballero y José María López Silva. Estos dos son los únicos que quedan como supervivientes de la campaña 11-12, la primera en la que el Córdoba se rehabilitó como candidato a algo que no fuese una salvación en el último partido. Ellos estuvieron con Paco Jémez en Zorrilla en aquel partido en el que salieron goleados por el Valladolid de Djukic (3-0), aunque aquello se consideró una hazaña. Lo fue. Luego subieron a Primera y hasta debutaron en la élite. Ahora pelean por volver. Evidentemente, los tiempos han cambiado. El Córdoba podrá subir o no, pero lo que está claro es que ya no lo ven como ese equipito simpático que anda por ahí sin molestar. Cuando los futbolistas, con su ropa oficial, pasean por Girona los miran y dicen: "Son los favoritos". Por algo será.

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