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No es sencillo adentrarse en territorio incierto. Donde nadie, o quizá muy pocos, pudieron acceder antes. Un lugar desconocido del que, hace no pocos años, apenas se encontraba información, más allá de la fortuna que pudieras tener de acercarte al Sudeste Asiático, su lugar de origen. Y todo ello, con la única pretensión de disfrutar de una pasión singular, y por si fuera poco, muy difícil de compartir. De Tailandia a Córdoba, y desde un pequeño gimnasio situado en la barriada de San Lorenzo, al resto de España. Y es que compartir es crecer. Fue a finales del pasado siglo cuando se constituyó formalmente el Club Deportivo Hanuman. Fue la pretensión personal de Francisco Villalba, una de las caras visibles del muay thai en España, siendo actualmente maestro certificado por la KMA en Tailandia, con una la graduación de Maestro Arjarn. Es pionero en la introducción de dichas artes marciales tailandesas en España, siendo representante nacional de la mas prestigiosa organización mundial de maestros reconocida por el Ministerio de Educación y Deporte del gobierno de Tailandia.

Una pasión que a él lo atrapó hace ya casi 30 años y que, tras erigirse como una referencia internacional de un arte conocido como “boxeo tailandés”, quiso prolongar su legado. “Yo estaba entrenando en un gimnasio y allí no teníamos el material que tenemos aquí, toda la inversión en los gimnasios siempre iba para el fitness, la musculación, pero algo así dedicado al tema de contacto no existía en Córdoba”, expone Villalba, quien recuerda que él era “el raro de Córdoba”, al no haber tradición alguna de dicha disciplina en la ciudad. “Claro, te veías con gente que hacía full contact, luego más tarde kick boxing, y era el raro. Yo tenía que entrenar con ellos a pesar de practicar otra disciplina”, explica. Pero todo cambió en su primer viaje a Tailandia. “Allí es donde de verdad aprendí”, ya que “tuve la suerte de conocer a un gran campeón y un gran maestro, que por mucho que tú vayas, si no encuentras a nadie que te guíe... Y es complicado, para ellos es su deporte nacional, tú sigues siendo un extranjero”, afirma.

De esa pasión contracorriente fue creciendo un sentimiento común, que hoy comparten un grupo de irreductibles amantes del muay thai que se ejercitan día tras día en ese pequeño y particular rincón de la ciudad dedicado a una práctica conocida como el arte de las ocho extremidades. Nada más entrar en las instalaciones del CD Hanuman, cualquier persona ajena puede sentir de golpe la tradición y el respeto que se guardan bajo esas cuatro paredes. “El muay thai no es un deporte, es un arte marcial que tiene una parte deportiva”, sentencia Villalba, aludiendo a que “la gente ve las MMA y se piensa que esto es solo pegar. Aquí hay una parte tradicional y marcial, que quizá es mucho más arraigada en Tailandia que el propio deporte”. Con todo, reconoce que “tiene una faceta de competición profesional”, que en dicho país es “como si lo comparamos con el fútbol o el tenis. La gente vive de esto. Hay más de 10.000 luchadores censados”.

Ese mismo entusiasmo que brota en las palabras del maestro cordobés, que a su vez es presidente de la Federación Española Muay Thai Krabi Krabong Muay Boran, constituida en la ciudad califa allá por el 2009, puede apreciarse igualmente nada más entrar al gimnasio. Un pequeño altar alude y rinde homenaje a ese país del Sudeste Asiático en el que un día emanó el arte que ellos practican. Todo ello acompañado por una infinidad de trofeos, reconocimientos y diplomas que rinden cuentas de la experiencia adquirida tras muchos años de dedicación. Y por último, un pequeño 'salón de la fama', con fotografías de campeonatos y torneos, tanto del propio Villalba como de sus alumnos, antecede al espacio de entrenamiento, donde un grupo de jóvenes se ejercitan en un deporte de contacto, el cual se desarrolla por medio de golpes con técnicas combinadas de piernas, brazos, pies, rodillas y codos, además de algunos barridos, sujeciones (para golpear) y lanzamientos.

Córdoba tiene, sin lugar a dudas, un papel destacado en el muay thai nacional, ya que “raro es el año que no hay alguien de Córdoba en las selecciones para mundiales o europeos”, realza orgulloso un Villalba que subraya el “buen rollo” como gran secreto para el éxito del club. “De aquí ha salido gente que luego ha trabajado en otros gimnasios o han sido campeones, o no, pero lo primero siempre hemos formado personas, esto es un arte marcial y se forma con unos valores: respeto, compañerismo, estar todos a una, procuramos que esto sea como una familia”.

Una ilusión compartida de mayores a pequeños. Una familia elegida y con ascendencia tailandesa. Trabajo, disciplina y compañerismo. Tres claves que bien pueden definir parte de los valores del Club Deportivo Hanuman. Cerca de 25 años de esfuerzo para sobrevivir en torno a un arte multitudinario en Asia, pero casi desconocido en España. Pasión sin límites. Sin estereotipos. Llegar, probar, conocer y amar.

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