El plan del Córdoba: la seguridad por principio

Fernández, en la visita del Córdoba al Deportivo la pasada campaña | LOF

Aunque las novedades se producen a cuentagotas, la actividad es más que intensa en El Arcángel. El trabajo no cesa, en muy distintos frentes, en la zona noble del estadio. Ocurre de manera especial en el apartado deportivo, ya que por delante tiene el club un duro desafío. El Córdoba encara, doce años después, su regreso a Segunda B y el objetivo es única y exclusivamente el ascenso. El reto está claramente definido, pero en la entidad saben bien que no es sencillo cumplirlo. De ahí que la dirección deportiva avance con calma en la toma de decisiones: Alfonso Serrano, quien la comanda, no tiene la más mínima intención de dar pasos en falso. En este sentido, tanto él como su secretario técnico, Jorge Rodríguez de Cózar, han establecido un plan: ambos tienen la seguridad por principio. Porque el éxito comienza desde la defensa.

La renovación de la plantilla va a ser total. Tanto es así que probablemente van a ser menos de diez los futbolistas que continúen de la pasada campaña. En las labores de reconstrucción, los encargados de conformar el nuevo vestuario pretenden armar un bloque sólido y poner fin así a la vulnerabilidad defensiva que en la 2018-19 terminó por costar el descenso. El cuadro califal despidió la anterior temporada como el equipo más goleado, con diferencia, del fútbol profesional. Recibió la friolera de 79 tantos, que fueron 16 más de los que encajó la segunda zaga más frágil de Segunda A: el Nàstic echó la persiana al curso con 63. En Primera, el Rayo Vallecano se le aproximó más: fue colista con 70 dianas en contra -téngase en cuenta que disputó cuatro partidos menos-.

El dato es demoledor, razón suficiente para que la dirección deportiva del Córdoba preste especial atención a la parcela defensiva. Otro apunte en esta línea: los cuatro conjuntos del Grupo IV de Segunda B que disputaron el play off la pasada campaña -que en la división de bronce está por terminar con los dos últimos ascensos- fueron los menos goleados precisamente. El Recreativo de Huelva, que se proclamó campeón, apenas encajó 23 tantos, mientras que al Cartagena le batieron en 27 ocasiones. El Badajoz fue cuarto con 31 goles en contra y el Melilla de Luis Carrión -que firmó con el Numancia días atrás-, tercero con 32. Luego llega la segunda parte, conseguir el salto de división. Lo cierto es que para estar en la pugna es imprescindible ser rocoso, en la globalidad pero desde la zaga.

Así, no es casualidad que el primer fichaje haya sido un defensa con veteranía. El club abrió la veda en el mercado con Raúl Cámara, de 35 años, que además es conocido por Alfonso Serrano -coincidieron en el Tenerife-. Contar con hombres curtidos en mil batallas y con otros con menor trayectoria pero tengan carácter aguerrido es el primer objetivo de la entidad en la línea de retaguardia. Respecto de esta idea, resulta curioso que Miguel Flaño no entre en el plan diseñado por la dirección deportiva. El navarro va a decir adiós pese a que en un principio el Córdoba apostaba por su renovación, que finalmente no se le va a ofrecer. El central, que estuvo lastrado por las lesiones tras su llegada en enero, recibió la noticia por parte del propio Serrano, según adelantó El Día de Córdoba en su edición del martes. El futbolista lo confirmó después en palabras a Cordobadeporte.com: “Me llamó y me comunicó que no contaba conmigo”.

Sale Flaño y la duda permanece en torno a Chus Herrero, para quien también estaba pensado preparar oferta de continuidad. El maño cumple contrato el 30 de junio, pero hasta el final de la pasada campaña demostró profesionalidad y compromiso. La idea en un inicio era mantenerle en un equipo que, con las salidas de Luis Muñoz -que vuelve al Málaga tras su cesión- y Josema -rescindido-, sólo tiene a un central. Es Álex Quintanilla, que tiene vínculo con la entidad califal hasta 2020 pero no tiene asegurado su lugar en la plantilla. El propio jugador dejó abierta la posibilidad de su salida al club después del último duelo de la 2018-19. La situación quizá varió con los movimientos posteriores en la confección del proyecto. Por cierto, la contratación de Enrique Martín para el banquillo se presupone es un punto a favor de Herrero. También se entendía que la llegada del entrenador jugaría a favor de Flaño y sin embargo no fue así. El hecho es que la dirección deportiva tiene la necesidad de reforzar el eje central de la defensa, para lo que quizá haya mirado a un viejo conocido. Fran Cruz cerró su ciclo en el Extremadura y se presenta como una interesante opción para apuntalar la zona. El cordobés, en caso de ser uno de los elegidos, regresaría después de un lustro.

Pero esa parte concreta de la zaga no es la única que ocupa a la dirección deportiva. También atienden en la zona noble de El Arcángel a los laterales. El fichaje de Raúl Cámara puede conllevar a su vez, sobre el papel es así, la salida de Fernández o de Loureiro. El primero tiene contrato hasta 2021, pero una ficha bastante alta -aunque se ve rebajada por el descenso tras la reducción que ya aceptó el jugador meses atrás-. El segundo goza de vinculación hasta 2020, pero tras el último choque de la anterior temporada dejó abierta la puerta. Así, son tres los hombres para una posición, a no ser que la primera y única incorporación por ahora lo sea para el perfil izquierdo -en el que también puede actuar Cámara-. En este flanco sólo cuenta el club con Víctor Mena, sobre el que ha de decidir tras su cesión al Salamanca. Por otro lado, es intención de Alfonso Serrano cerrar la contratación de un portero que ofrezca garantías y venga a ser pieza clave. Ahí las dudas se ciernen sobre Marcos Lavín aun cuando tiene dos años más de relación bajo firma.

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