La ley de la compensación

Guardiola recibe el abrazo de Javi Lara ante el Reus | MADERO CUBERO

La reconstrucción del Córdoba en este periodo navideño será en forma y fondo. No le queda otra. Mientras los nuevos dueños ajustan tuercas -en llegadas y en salidas-, el cordobesismo trata de reactivar su ilusión después del formidable 5-0 de la despedida del año (y de Carlos González). Dentro de la montaña de récords negativos que el Córdoba ha ido batiendo se puede encontrar algún dato positivo o, al menos, esperanzador. Ahí va uno: el Córdoba es el equipo que más goles marca de todos los que ocupan la segunda mitad de la tabla en Segunda. Desde el 11º al 22º, el conjunto blanquiverde es el que más goles celebra. Esto lleva su reverso tenebroso: no le han servido para salir de los puestos de descenso. Pero ese detalle le permite centrar sus esfuerzos de mejora en otras zonas donde es evidente el desplome. En defensa, el Córdoba anda metido en un lío monumental: ninguno ha recibido más tantos que él. Y eso lo destroza todo.

El Córdoba ha marcado 25 goles en 16 partidos, una cifra que no está nada mal. Ha hecho más que el Cádiz (22), que está en puestos de ascenso a Primera, o que Osasuna (22), que cuenta en su vanguardia con presencias como las de Xisco o David Rodríguez. Es el octavo equipo de Segunda en el ranking de goles marcados y cuenta en sus filas con el segundo anotador del campeonato. Sergi Guardiola ha puesto su sello a 11 goles en la Liga y solo es superado por Mata (Valladolid), con 16. Por detrás tiene a Cucho Hernández y Gonzalo Melero (Huesca), con 10 cada uno, y a Borja Iglesias (Zaragoza), con 9. Guardiola llegó de hacer seis tantos en una pretemporada impecable (8 victorias, cero derrotas) y metió dos más en la Copa del Rey. El jumillano es, de largo, el fichaje más rentable de un Córdoba que pifió de modo rotundo en otras contrataciones. Detrás de los 11 de Guardiola están los 3 de Jona, los 2 de Aguza, Markovic y Caro, y uno de Jovanovic, Caballero, Javi Galán y Edu Ramos.

Lo de marcar se le da cada vez mejor al Córdoba, pero atrás necesita meter mano de una forma implacable. Su balance defensivo resulta insostenible. Los 36 encajados le han hundido todos los planes y se prevé que el movimiento sea potente en este mercado invernal, en el que hombres como el central Josema o el lateral Dani Pinillos -ambos fichados este verano- están en el disparadero. Hay datos que sostienen la necesidad absoluta de abordar un cambio drástico en la retaguardia. El ejemplo está en la clasificación: Huesca y Cádiz, los dos únicos equipos que han concedido menos de 15 goles, ocupan plaza de ascenso a Primera División en la actualidad. El Córdoba, por su parte, ha ganado cuatro partidos: los únicos en los que dejó su puerta a cero. Si encajó gol, nunca logró ir más allá del empate. Muy sintómatico. Y la pérdida de ventajas claras -ante Sevilla Atlético, Leonesa, Rayo...- refrenda aún más la fragilidad de una línea defensiva en la que solo continúa el polivalente Caro con respecto a la temporada anterior.

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