“Hay que empezar un nuevo proyecto”

Rafa Navarro durante el partido ante el Lugo | MADERO CUBERO

“Hoy ha sido la culminación de un año malo en todos los sentidos”. Así de apagado y sincero ha iniciado Rafa Navarro su comparecencia tras la dolorosa derrota por 0-4 ante el Lugo. El míster del Córdoba ha indicado que el equipo “no ha dado la sensación de nada” y que a partir de este instante “es hora de dar la cara asumiendo cada uno su grado de responsabilidad”. Esa reflexión, sobre todo, atiende al sentir general de una afición que “no se merece lo que ha visto” y que ha reflejado su descontento en reiteradas ocasiones.

El preparador blanquiverde ha reconocido que sus pupilos “no han entrado” en ningún momento dentro del vital duelo. Navarro, en “el todo o nada”, no ha sabido explicar si la “presión” ha podido con los integrantes del vestuario. Lo que sí ha subrayado es que es “imposible mantener la categoría” ofreciendo esa imagen. Acto seguido, aunque sin creer demasiado en ese discurso, ha vuelto a insistir en unas matemáticas que se complican al consumirse cada jornada.

La petición a los suyos a raíz de la debacle en El Arcángel es que sean “conscientes y consecuentes” de todo lo que viene. “Van a ser dos meses duros, hay que ser hombres y debemos dar la cara y defender el escudo sin mancharlo hasta el final”. El que fuera jugador del Córdoba, pese a ello, no les ha dicho “gran cosa” al plantel una vez acabado el compromiso argumentando que lo había hecho “en el descanso”, justo cuando “todavía había posibilidades de darle la vuelta al encuentro”. Navarro ha manifestado su “decepción” porque “siente los colores”. Le “duele la situación” tras llevar “25 años” dentro del club y ha recalcado que “muchos se irán, pero yo me quedo”.

La “otra temporada” que dará comienzo desde este momento provocará que el entrenador disponga en el terreno de juego a “los que defienden bien el escudo”. El protagonista en sala de prensa, con absoluta rotundidad, ha comentado que hubiera sido “imposible” que su nombre se vinculara al banquillo del Córdoba de no ser por la situación. “Tenía 10 cartas y 7 eran malas”, ha ejemplificado antes de exponer que no sería la “solución” que se pensara en su destitución.

El complicado panorama que rodea a la entidad no ha servido de excusa para Navarro y no ha creído que los jugadores estuvieran fuera del choque porque no cobran sus nóminas. El míster, que ha bajado “los brazos” con el 0-3, ha manifestado su deseo de “empezar un nuevo proyecto con pilares fuertes” que den “estabilidad” al Córdoba. Posiblemente esa petición llegue tarde para pelear por la permanencia, un objetivo que se ha marchitado contra los lucenses.

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