Dos guerreros de ayer ante los problemas de hoy

Xisco dialoga con Guilas al salir al campo.l | MADERO CUBERO
Luso Delgado debutó en Primera con el brazalete de capitán y Ferrer le concedió piropos | Xisco Jiménez volvió a jugar en El Arcángel entre pitos y aplausos

Si hay quienes saben lo que costó todo esto -la redención en Segunda, la superación del descrédito, el ascenso a Primera- son aquellos que estuvieron en primera línea de fuego durante el pasado curso. Éste no tiene nada que ver, como se encarga de recordar Ferrer cada vez que tiene ocasión, pero no viene mal que sean los que pelearon por esta conquista los que se encarguen de defenderla. Se les supone un plus de motivación. Para Luso Delgado y Xisco Jiménez, dos nombres de referencia en el Córdoba reciente, el duelo ante el Espanyol supuso un desafío futbolístico y un examen emocional. El zaragozano, a sus 29 años, recibió su bautismo como futbolista de la máxima categoría nacional en un escenario majestuoso. El Arcángel vivió una gran noche de animación. Y aunque el resultado no fue el soñado y el equipo sigue sin ganar en Primera, el personal se fue a casa con la sensación de que pueden venir tiempos mejores. Habrá, desde luego, que ganárselos. Como ha sido siempre.

Su último partido fue la ida del play off contra la UD Las Palmas en El Arcángel. El partido terminó sin goles. Volvió contra el Espanyol, ya en Primera. Otra vez cero a cero. “La sensación es agridulce”, declaró en la zona mixta el ex del Girona, quien insistió en que “si ha habido un equipo que ha intentado llevarse los tres puntos desde el principio hemos sido nosotros. Ha habido momentos del partido en que los hemos arrinconado y nos ha faltado un poco el acierto de encontrar alguna ocasión más en tercera línea”. ¿Hay obsesión por el triunfo? “El equipo ha dado buenas sensaciones y buena muestra de lo que puede hacer”, dijo Luso, resaltando que “no hay excusa y el vestuario quiere ganar”. Luso, feliz por haber podido completar “sin problemas” los noventa minutos de un exigente partido, recibió una andanada de piropos por parte de su técnico, Ferrer, quien expresó que el maño “estuvo muy bien”. “Es un jugador que hay que ponerlo cuando esté al cien por cien. Hemos esperado a que se sintiera cómodo y es un tipo de jugador que abarca mucho campo, físicamente muy fuerte y cada vez se encuentra mejor con balón”, declaró el técnico catalán del Córdoba.

Y Xisco, ¿qué? A su salida escuchó una banda sonora chirriante: se escucharon silbidos y también aplausos. Resulta evidente que su condición de ídolo intocable tocó a su fin. ¿La situación es reversible? Ya se verá. De momento, después de un periodo de ausencia del once -y de las convocatorias- por una lesión -“molestias en el psoas”, dijo el propio jugador-, el punta tuvo su oportunidad de recuperar el sitio perdido en el altar de la afición. Le va a costar. “Estoy contento de haber jugado y de haber ayudado a mis compañeros”, declaró el balear, que salió al campo en sustitución del italiano Rossi y se colocó formando un dúo atacante junto a Nabil Ghilas. Intervino poco, pero no se escondió. “Estamos en línea ascendente y tenemos que seguir creciendo día a día. Este partido nos ha servido para coger confianza”, manifestó el nueve blanquiverde. El viernes, la historia sigue en Getafe.

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