Cómo ganarse un puesto en el Córdoba del hambre

Uli Dávila recibe la felicitación de sus compañeros. FOTO: MADERO CUBERO
Uli Dávila, autor de un triplete ante el Hércules, y Germán Pacheco, generador constante de juego de ataque, se reinvindican como piezas de alto valor para Pablo Villa

Fueron los últimos en llegar y ahora son los primeros en quedarse en el once del Córdoba. "Seguirán", dijo Pablo Villa a propósito de la continuidad de Ulises Dávila y Germán Pacheco, que protagonizaron una actuación sobresaliente ante el Hércules (4-2). El mejicano firmó tres goles -el primero y el tercero, calcados: con pase a pelota parada de Pacheco- y el argentino se reveló como un generador constante de juego en ataque. Inteligente y con chispa, sacó de quicio a sus marcadores y estuvo presente en casi todas las situaciones de riesgo en la meta alicantina.

Se incorporaron al club sobre la bocina, cuando el campeonato estaba en pleno arranque: uno del Sabadell, en su tercera cesión -la primera fue al Vitesse holandés- del Chelsea; otro del Juan Aurich, un modesto club de Perú. Eran los hombres que iban a dar el salto de calidad al equipo. No fue, evidentemente, con efecto inmediato. De hecho, tanto uno como otro -pero especialmente el mejicano, por su caché y expectativas- han sido objeto de críticas y recelos por su rendimiento. Hasta que han explotado. En el mismo día y a la misma hora. El destino ha querido que fuera así. Los servicios de Pacheco y los remates de Uli encendieron El Arcángel. Se han ganado a bocados un sitio en el Córdoba del hambre.

"Si un jugador que marca tres goles no juega el próximo partido, mal entrenador sería. El puesto no lo han perdido, han hecho muchos méritos para seguir", dijo Villa en la sala de prensa. Se refería, obviamente, a Uli y a Germán, que salvo cataclismo tienen asegurado un lugar en el equipo que Villa presentará frente al Mirandés. El mejicano se encumbró en una noche grande y extraña. Firmó un hat-trick, circunstancia no se veía en El Arcángel desde la temporada 2006-07. Lo hizo Javi Moreno ante el Ceuta (4-0), en la vigésimoquinta jornada de un campeonato que concluyó con el ascenso del Córdoba a Segunda. El mejicano, con su escaso 1'70, marcó dos goles de cabeza en un partido repleto de paradojas. El Córdoba, que sólo había encajado cuatro goles en seis partidos caseros, recibió dos de una tacada. Pero marcó cuatro, que pudieron ser más. Tuvo llegada y pegada. Esta vez fue más vulnerable atrás, pero delante resultó letal.

"Siempre es motivante y llena de confianza a cualquier jugador hacer un partido así. Hacía falta. Pero me quedo con todo lo que hace el equipo, con el esfuerzo, cómo mete. Ganar nos da aire pensando en el domingo que viene", declaró Uli a su paso por la zona mixta, donde el revuelo de grabadoras alrededor de su menuda figura era la evidencia de su protagonismo. A Germán Pacheco, el héroe solidario, también le apuntaban los focos. "Por fortuna se dio la victoria y gracias a Dios la oportunidad que me dieron la pude aprovechar", expuso el argentino con modestia. Uli y Pacheco vivieron su primera gran jornada como blanquiverdes. Los aficionados cordobesistas salían del estadio en la noche del domingo, ateridos de frío, haciendo cábalas sobre cómo sería un Córdoba con estos dos chicos a tope. Llegaron tarde, pero ya están aquí.

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