Córdoba Futsal

Con la miel en los labios

El Córdoba Patrimonio cae en los penaltis en la final

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Nadar con todo para morir en la orilla. El Córdoba Patrimonio de la Humanidad no ha podio culminar su gran objetivo de alzarse de nuevo como el rey del fútbol sala andaluz. Eso sí, sí que cumplió con su promesa de darlo todo y hasta el último segundo lucharon los cordobeses para tumbar a un Real Betis que acabó saliendo victorioso en una contienda a la altura de lo esperado. La igualdad fue la tónica dominante de principio a fin entre ambos planteles, y el choque, no apto para cardíacos, acabo resolviéndose en los penaltis.

Otro salto de nivel entre dos planteles que se conocen a la perfección. Blanquiverdes y verdiblancos viven una historia de reencuentros contantes en citas muy especiales. Y esta final no iba a ser menos. Ambos querían la corona y lo demostraron desde primera hora. Y ahí, la primera ocasión del partido llegó en una gran jugada colectiva del Córdoba Patrimonio, que propiciaba un mano a mano entre Del Moral y Sarmiento, aunque fue el meta bético el que salió victorioso de la acción. Un minuto después sería Jesulito el que pusiera a prueba al portero argentino, evidenciando el arranque eléctrico de los califas, buscando en todo momento la verticalidad. No había tiempo para especular. Con cabeza y ritmo, la portería era la gran fijación.

Con todo, en el polo opuesto había igualmente un equipo cargado de talento, por lo que también Fabio tuvo trabajo bajo los palos cordobeses, resolviendo el arquero con gran seguridad en un tramo que se convirtió en un ida y vuelta constante y siendo los porteros absolutos protagonistas. La presión insistente de los blanquiverdes, en esta ocasión de morado, surtía efecto, ya que al Betis le costaba un mundo salir de su campo con el balón jugado. De este modo, los cordobeses buscaban una y otra vez el primero en su cuenta particular, pues dominaban el encuentro a placer con una defensa alta y una magnífica fluidez en el juego ofensivo.

Es más, el que más cerca estuvo fue Jesulito, que se plantó solo ante Sarmiento tras un servicio excelente de Zequi, aunque el remate sutil del gaditano, pese a ser uno de los pocos que había logrado superar al portero, se marchó lamiendo el poste. Una acción que obligó a Bruno García a detener el choque. Sin duda, este es un deporte de concentración plena durante los 40 minutos. No hay que despistarse lo más mínimo, pues, tras la salida de la pausa, los sevillanos estuvieron a punto de marcar gracias a una acción rápida que dejó un dos contra uno, pero que Henmi no acertó a culminar a puerta vacía.

La defensa alta, por el contrario, generó problemas de faltas en los cordobeses, que en el ecuador del primer tiempo iban a ver sufrir su sexta infracción, con el doble penalti como consecuencia. No obstante, el disparo bético se estrelló en el poste. Con todo, la inercia había cambiado y ahora eran los hispalenses los que mejor se encontraban sobre la pista. Tanto que un despiste defensivo de los de Josan desembocó en un uno para uno de Aitor, que consiguió abrir el electrónico. Pequeño jarro de agua fría para un plantel bien asentado y que reaccionó rápido y bien al tanto en contra, pues la insistencia volvió a dirigirse hacia las mallas verdiblancas.

Pero otra vez las faltas castigaron a los de Josan, con un nuevo doble penalti en contra. Pero de nuevo, bajo palos hay un seguro y Fabio evitó el segundo gol de los de Bruno García en la recta final del primer acto. Resolución y reacción, ya que poco después se iba a producir otra jugada determinante. Ismael se quedó solo ante la portería, pero acabó derribado en una dura acción cometida por Sarmiento, por lo que cual vio la cartulina roja. Penalti materializado por Saura y el empate volvía a brillar. Tocaba empezar de nuevo y los cordobeses estuvieron más atinados en los compases finales, pudiendo incluso marcharse por delante con varias oportunidades de mucho peligro, aunque el buen hacer del otro portero bético dejó el 1-1 camino de vestuarios.

La intensidad del primer tiempo dio paso a un cambio de ritmo en el reinicio, con muchas más interrupciones y con ambos conjuntos contemporizando con el fin de llegar al tramo final con las mejores expectativas. Sin embargo, ese nuevo paradigma generó que llegaran los peores momentos de los cordobeses, que comenzaron a sufrir mucho ante el ataque en estático del Betis. Y, por si fuera poco, la polémica también se iba a abrir paso, en un balón en largo que recogía un jugador verdiblanco y la dejaba para que Aitor hiciese el 1-2. Sin embargo, frente a la celebración sevillana se produjeron las protestas cordobesas, que pedían mano en la acción del control en alto. No obstante, el colegiado decretó que la acción era válida y el tanto subía así al marcador. Tocaba reaccionar y reponerse, y el Córdoba Patrimonio se fue de nuevo a la carga. Más intensidad, más riesgos. Solo faltaba una mejor contundencia de cara a portería. Zequi, Perin o Saura probaron fortuna con sucesivos disparos, pero todos se encontraban con el cuerpo de Raúl Sánchez. Idas y vueltas. Mucho juego al límite de lo legal. Los nervios a flor de piel. Estaba en liza el primer título oficial de la temporada.

A falta de cuatro minutos salió a pista el portero-jugador de los califas, el cual, tras varias acciones de peligro, dio su resultado con el tanto del empate, en una acción pausada y que, al fin, tuvo su recompensa en un rechace de Raúl Sánchez que recogió Jesulito a puerta vacía. El desenlace fue frenético y de verdadero infarto, ya que ambos contendientes jugaron sus cartas lo mejor posible. Eso sí, pudieron ser los cordobeses los que se llevaran el gato al agua, ya que el propio ala gaditano rozó el triunfo en el último suspiro en un desajuste defensivo del Betis. Tocaba decidir en los penaltis, y ahí, la suerte terminó siendo esquiva. En una sucesión de golpeos acertados de ambos equipos, fue al sexto cuando el Córdoba Patrimonio no pudo materializar, con lo que la Copa se marcha a las vitrinas sevillanas.

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