Paso atrás en el momento menos indicado

Pablo del Moral, en el duelo con O Parrulo Ferrol

Toda botella con contenido al 50% puede ser vista medio llena o medio vacía. Según la perspectiva desde la que se mire. O más bien, depende de la mentalidad de quien la observe. Aunque en ocasiones poco importan los condicionantes pues parece un tanto más certera la segunda percepción que la primera. Y suele suceder en días como este miércoles, en que las sensaciones son realmente contradictorias. Quizá sea preferible apostar por la cara de la moneda más que por la cruz, sobre todo cuando ésta supone la huida definitiva del descenso directo. Es un logro enorme este hecho. Pero en esta ocasión el aspecto negativo tiene su peso: el Córdoba Patrimonio de la Humanidad se sabe libre de las tres últimas plazas pero también demasiado próximo de la cuarta por la cola. Con temor atiende al play out, más que nada porque quien ocupa dicho lugar tiene todavía dos partidos más por disputar. La consecuencia de la derrota ante O Parrulo Ferrol es ésta.

Por fortuna, los resultados acompañaron en esta nueva jornada entre semana. De ahí que el equipo de Josan González pueda mantener relativamente la tranquilidad antes de un durísimo duelo con ElPozo Murcia Costa Cálida -el próximo martes-. El Burela cayó ante el Barça y el play out sigue cinco puntos por debajo. La lástima es que pudo quedar a ocho de distancia. Además, también cedió Osasuna Magna ante el Fútbol Emotion Zaragoza, por lo que el conjunto blanquiverde mantiene un rival de por medio con la promoción de permanencia. El problema es que los gallegos tienen esos citados dos encuentros aplazados y los navarros cuentan con otro en suspenso. Lo cierto es que la necesidad de revisión de la tabla, al menos desde fuera del vestuario pues en el mismo deben ocuparse más de sumar en los últimos choques, nace de dos factores que, tiempo después, vuelven a jugar en contra.

Resulta la situación actual en cierto modo de ese par de detalles, si bien los dos están ligados. El primero de los apuntes es que el conjunto blanquiverde volvió a la fragilidad defensiva sufrida principalmente a principios de año. Aunque sólo se produce como visitante, un rol que en los últimos tiempos no le había ido tan mal desempeñar. No en vano, en los dos choques más recientes encajó hasta nueve goles. Cinco los recibió en la visita al Pavelló Nou de Santa Coloma (5-3) y los cuatro restantes, claro está, en su partido del martes ante O Parrulo Ferrol. En el primero de los encuentros perdió la oportunidad de aproximarse al play off, pero sin perder la noción de la realidad y en el fondo desaprovechó la ocasión de marcar distancias con el play out. Tras el segundo se repitió en cierto modo la circunstancia, con más frustración por el segundo de los aspectos. Vuelta a la diferencia ajustada cuando podía ser ligeramente mayor.

El segundo de los datos que deparó, aunque sólo sea a nivel estadístico y ojalá que sólo anecdótico, el partido ante O Parrulo Ferrol está igualmente relacionado con los goles en contra. Después de una salida en tromba tras el descanso, el cuadro gallego abrió una brecha de dos tantos. Bien es cierto que después supo neutralizarla para por si fuera poco adelantarse el Córdoba Patrimonio de la Humanidad, aunque después no sirvió de nada. Pero no lo es menos que tal hecho es una extrañeza en la trayectoria del conjunto blanquiverde. Porque por primera vez después de 12 partidos se vio con una desventaja inicial, y esto es antes de ver puerta, de dos dianas. No afrontaba una adversidad como ésta desde el 13 de marzo, cuando el 2-0 que le impuso el Palma fue el resultado final de un duelo en que realizó una actuación brillante. Ahora sólo queda estudiar y analizar los errores para evitar los problemas descritos. Seguro que tanto el cuerpo técnico como la plantilla ponen remedio, y más en un Vista Alegre donde nadie consigue vencer desde el 11 de febrero.

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19 de mayo de 2021 - 05:20 h
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