Fernández, con el recuerdo de Primera

Fernández, presionado por Víctor Mena en un entrenamiento | ÁLEX GALLEGOS

Existen citas que tienen un carácter diferente para algunas personas. Son ésas que remueven la memoria, que tienen relación con la trayectoria de esos individuos. En el caso del fútbol, son habituales. Como ejemplo sirva José Manuel Fernández, quien el próximo domingo vivirá de manera especial el duelo con el Zaragoza. Esta vez será con la elástica del Córdoba, después de que con el propio conjunto maño visitara El Arcángel en la temporada 2013-14. Porque, en efecto, el lateral derecho militó en el cuadro aragonés. De entrada lo hizo en Primera, una máxima categoría cuya puerta le abrió precisamente el que en unos días será su rival. Ésa es razón más que suficiente para que la contienda tenga un significado distinto para el canterano de la entidad califal, que el pasado verano, tras varios intentos fallidos, consiguió al fin regresar a su casa deportiva.

Corría el mes de enero de 2013. El Córdoba trataba de mantener viva la ilusión de la lucha por volver a la elite después de la notable campaña 2011-12. En ese momento disfrutaba de un encuentro histórico en el Camp Nou, que visitó el conjunto dirigido por Rafa Berges con motivo de los octavos de final de Copa del Rey. Quizá entonces no imaginaba Fernández que ése sería su último partido, hasta este curso, con el cuadro califal. El Zaragoza se interesó por sus servicios y el club cerró el traspaso, de unos 300.000 euros. Así pues, el canterano logró dar el salto a Primera, una elite en la que no pudo completar su primer, y por el momento único, periplo de manera positiva. La escuadra aragonesa pasaba por una mala situación, que no terminó de arreglar. El club de La Romareda pugnó por evitar un descenso que finalmente sufrió a final de esa temporada 2012-13. El lateral disputó en la elite un total de once encuentros.

Tras la caída a Segunda A, Fernández continuó en el cuadro maño y además reforzó su situación dentro de su vestuario. De manera progresiva obtuvo mayor rango en el conjunto zaragozano hasta convertirse en uno de sus futbolistas más importantes. En la temporada 2013-14, la del retorno del Córdoba a Primera, el canterano califal jugó más de 20 partidos. En la siguiente, luchó por el ascenso a la elite, que se le escapó ante Las Palmas. Entonces participó en más de una treintena de choques de Liga. Fue después de ese curso cuando comenzó a sonar con mayor intensidad su nombre para la entidad blanquiverde. Su regreso no se produjo ni ese verano de 2015, ni el que le siguió. Una vez cumplido un más discreto periplo en el Oviedo, el lateral por fin selló su vuelta a casa el pasado período estival. Y el domingo se enfrentará al equipo que le abrió la puerta de la máxima categoría.

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31 de agosto de 2017 - 09:18 h
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