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El 'factor X' coloca al Córdoba en el camino del liderato

Xisco celebra su segundo gol FOTO: MADERO CUBERO

Paco Merino

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Un doblete de Xisco rompe un partido incómodo, con un inicio farragoso y un final de júbilo en El Arcángel

Acababan de diluirse los ecos del himno del Córdoba, cantado con sereno orgullo por los fieles de los fondos en el minuto 54. Sonó desacompasado, con un toque de tibia resignación, en consonancia con lo que se estaba viendo por entonces sobre el feísimo -hace poco era horrible, va mejorando- césped de El Arcángel. El Córdoba hacía más que el Girona, pero tampoco es que le estuviera pasando por encima. Los catalanes se dedicaban a verlas venir, esperando un error ajeno que no se produjo, y el Córdoba buscaba la fórmula para conseguir algo más que llegadas frecuentes al marco de Becerra.

Era el encuentro una gigantesca equis. Una X de empate, el resultado que más se podía prever ante la contumacia del equipo local en perdonar sus ocasiones. Una X de incógnita por despejar, de duda por saber si el Córdoba sería capaz de hacer rentable una seguridad defensiva que está batiendo marcas históricas. Y, finalmente, una X de Xisco Jiménez, el jugador franquicia de la institución, el hombre que ha encontrado en el cordobesismo una dosis de confianza y comprensión que tradicionalmente no han tenido los “nueves” que llegaron con la misma misión que ahora tiene encomendada el balear. A Xisco, que echó el balón fuera con toda la portería para él en el minuto 23, le tributaron una ovación mayor que si hubiera marcado un gol de tacón en lugar de haber cometido la pifia. A Xisco, que había marrado la semana pasada un penalti en Jaén, le pidieron desde la grada -y también sus propios compañeros- que ejecutara la pena máxima que señaló Trujillo Suárez en el minuto 55. Sí, exactamente cuando el himno acababa de ser cantado en las gradas de El Arcángel. Y Xisco marcó el gol. Se fue hacia el fondo y lo festejó con rabia, echando fuera toda la frustración que tenía enquistada. Luego marcó otro más, el segundo de su cuenta en una tarde de reivindicación. Pudo haberse ido el de Santa Ponsa con tres o cuatro dianas en su cuenta, pero le bastaron dos aliñadas con la reconfortante sensación de saber que la afición blanquiverde está con él, para bien o para mal. El ariete desatascó un encuentro complicado y puso al Córdoba en órbita hacia el liderato de la Segunda División. Los planes siguen saliendo.

Villa alineó de salida a una defensa compuesta por tres jugadores que el curso pasado estaban en Tercera -Fran, Bernardo y Dani Espejo, lateral zurdo en sustitución del sancionado Samu- y el holandés Janse, la pieza más cuestionada de una retaguardia que sigue manteniendo unas cifras espectaculares de rendimiento. Esta vez, de nuevo puerta a cero. Y no es porque Mikel Saizar acumule paradas al límite, ni los palos de su puerta repelan continuamente remates, ni los defensas tengan que estar achicando balones como locos ante las acometidas del adversario. Es que los contrarios apenas encuentran el modo de presentarse en situaciones claras. El Girona fue como la mayoría. Esperó su momento, pero nunca le llegó. Sólo tuvo una clara: Felipe Sanchón disparó cruzado para finalizar una buena contra. Poco antes, Xisco había desperdiciado una situación de esas que salen en los vídeos de recopilación de fallos clamorosos. Pese a ello, escuchó cómo su nombre se coreaba en la grada. Ese cariño lo iba a agradecer después. Con un fútbol desangelado, con mucha precipitación y más ganas que método, terminó el primer tiempo.

En el segundo, López Silva decidió que había que terminar con el tedio y poner las cosas en su sitio. El onubense protagonizó una eléctrica arrancada por su banda y encaró a Jonas Ramalho, que ya tenía una amarilla y al que no le quedó más remedio que atropellar al cordobesista para que no se metiera más adentro en el área con toda la ventaja. El árbitro señaló penalti y expulsó al defensor cedido por el Athletic de Bilbao. Los compañeros rodearon a Xisco y el cónclave determinó, con la banda sonora de un estadio aclamando al punta, que era el mallorquín el que tenía que desequilibrar el marcador y romper un malfario que perseguía a los cordobesistas desde los once metros. Con un tiro colocado, batió a Becerra y dio al partido una nueva dimensión. El Girona, con uno menos, se sintió liberado de la responsabilidad y arriesgó algo. La consecuencia inmediata fue que el Córdoba llegó más y mejor. Xisco firmó el segundo y cerró con un marcador cómodo un encuentro incómodo. El conjunto de Pablo Villa sigue arriba, mirando de frente el liderato, sin desmerecer ante ningún adversario y forjándose una fama de equipo rocoso, sin fisuras, solidario y bregador. Tiene la mejor defensa de la competición, piezas clave en buena forma -Abel, Caballero, López Silva...-, la moral multiplicada por los resultados y a un goleador reconocible, Xisco Jiménez, el señor X. ¿Quién dice que no es posible?

FICHA TÉCNICA

CÓRDOBA CF, 2: Saizar, Janse, Fran Cruz, Bernardo, Dani Espejo, Luso (Pelayo Novo, 70'), Abel, Pedro (Pacheco, 65'), López Silva, Caballero (Uli Dávila, 81') y Xisco.

GIRONA, 0: Becerra, Jonas Ramalho, Migue, Carles Mas, Junca, Richy (Vivancos, 81'), Matamala, Juanlu Hens, Eloi (Gerard Bordas, 60'), Felipe Sanchón y Carmona (Chando, 60').

ÁRBITRO: Trujillo Suárez (Comité Tinerfeño). Expulsó por doble amarilla a Jonas Ramalho (55') y con roja directa a Junca (91'). Mostró tarjeta amarilla a los locales Luso, Janse y López Silva, y a los visitantes Carles Mas y Junca.

GOLES: 1-0 (55') Xisco, de penalti. 2-0 (68') Xisco.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la séptima jornada de la Liga Adelante, disputado en El Arcángel ante 9.220 espectadores. Terreno de juego en pésimas condiciones.

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