¿Por qué ha elegido el Córdoba a José Luis Oltra?

Oltra junto a Lucas Alcaraz, exentrenador blanquiverde, en una gala en Huelva.
El entrenador valenciano es un amante del fútbol elaborado, la posesión del balón y la improvisación a la hora de crear en ataque

"Quiero un entrenador valiente, más allá del estilo de juego que pueda ser más de combinación, de asociación o más directo. Quiero que vaya a por los partidos, que el equipo sea protagonista y no sea un grupo temeroso, que salga esperando a ver qué pasa". Así retrató Emilio Vega, director deportivo del Córdoba, al entrenador que quería para liderar desde el banquillo a un club masacrado en Primera y reconstruyéndose en Segunda. No desveló la identidad del candidato, pero su parlamento parece calcado de los textos que José Luis Oltra publica desde hace unos meses en su web oficial. "Queremos un Córdoba que sea protagonista", apuntó de manera categórica Carlos González, un presidente que ha variado su tradicional política de apuestas por técnicos sin experiencia en la categoría para abrazar a una de las referencias de la Liga de plata en los últimos tiempos. Oltra lleva entrenando ininterrumpidamente desde 2002 y tiene en su historial dos ascensos a Primera (Tenerife y Deportivo), además de un cuarto puesto con el extinto Ciudad de Murcia.

"Para mí en el fútbol todo gira alrededor del balón. Quererlo es sentir que quieres controlar el juego, que deseas mandar sobre él. Ser protagonista con el balón siempre de nuestra parte. Sea cual sea el equipo y el objetivo me gusta que mis equipos se sientan importantes manejando la herramienta básica del juego. Se trata de ver el balón como amigo, como uno más de nuestro equipo. Que los jugadores sepan que tenemos que saltar al campo con la idea de ser protagonistas. Sin faltar el respeto al rival, sin sufrir complejos", explica el valenciano sobre su filosofía del fútbol. En su web personal, Oltra expone un ideario basado en el esfuerzo solidario y el elemento diferencial del talento libre.

"Defender juntos, atacar juntos, ser un equipo, sentirse parte de algo común. Se trata de creer. La meta siempre es crecer sin perder la fe en uno mismo, sintiendo que las dudas del camino serán superadas con trabajo. El fútbol tiene un punto de improvisación que es imposible controlar. La inspiración en el momento oportuno no solo es buena sino necesaria. Todo lo demás se consigue trabajando duro", indica el técnico valenciano, quien no esconde que con el potencial que surge de dentro no es suficiente para triunfar en el fútbol profesional. "Las habilidades innatas con un balón en los pies aumentan cuando las trabajas. Crecen cuando las pules con sufrimiento. Entrenar cada día es pensar que haremos el domingo para ser mejores que nuestro rival. Esa es la idea básica. Controlar lo que podemos controlar y dejar que nuestro amigo el balón se ponga de nuestra parte porque nuestro trabajo lo merece", señala.

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