El día después y el plan de resurrección en Málaga

Miroslav Djukic, en el banquillo de El Arcángel | ÁLVARO CARMONA
El Córdoba vuelve a entrenar a puerta cerrada tras el mazazo ante el Getafe | Djukic perderá por sanción al central riojano Íñigo López en La Rosaleda

Esfuerzos por sonreír, propósitos de enmienda y planes para poner freno a una espiral diabólica en una Liga que se ha convertido para el Córdoba en una fuente de sensaciones amargas. La plantilla de Djukic ha vuelto a entrenar en una sesión a puerta cerrada en El Arcángel, donde han circulado consignas de motivación que tienen ya más que ver con el orgullo y la profesionalidad que con unas matemáticas que se pueden retorcer como se quiera, pero que cada vez conceden menos crédito. El equipo es colista con 18 puntos y faltan 12 jornadas. Metido en la peor racha de derrotas de sus sesenta años de historia, con siete seguidas, el primer desafío es cerrar esta sangría.

Tendrá que ser en Málaga, donde este domingo, a partir de las 17:00 horas, se enfrentan a una escuadra malacitana que se mueve en tierra de nadie. ¿Un adversario accesible? Eso se quiere pensar entre los muros de El Arcángel, donde se masca una triste sensación de frustración. Los reveses en casa ante el Almería y el Getafe han resultado fatales para conservar unas opciones razonables de permanencia. Ahora sólo falta que se produzca un milagro. Lo primero, en cualquier caso, es ganárselo. Partido a partido. No le queda otra. La táctica de estimulación se basa en ir a por los puntos a toda costa y, al final de cada jornada, a la vista del resultado -y del que obtengan los demás, pues obviamente no depende de sí mismo-, replantear la estrategia, el discurso y lo que haga falta. Y si hay que sacar de nuevo la calculadora será buena señal.

Djukic tendrá que hacer cambios en la alineación. Se le caerá el central Íñigo López, que vio su quinta cartulina y cumplirá ciclo. Las cuatro primeras las había recibido en las dieciséis primeras jornadas, en las que fue titular indiscutible. Luego desapareció de las alineaciones tras la debacle (5-0) de Barcelona -allí se lesionó al final, antes de encajar los últimos tres tantos- y no había tocado bola hasta este lunes. Le tocó vivir en directo uno de los episodios más dolorosos de los últimos tiempos. El riojano volverá a la grada y su sitio lo ocupará, si no hay sorpresas, el serbio Aleksandar Pantic, que cumplió sanción en esta última jornada también por acumulación de amarillas.

Por lo demás, se aguardan movimientos en el once. Djukic continuará tocando teclas para que algún día, si puede ser pronto, suene la música de este Córdoba desafinado. Lo intentará ante el Málaga, que en la primera vuelta dejó incendiado El Arcángel con un triunfo por 1-2 que sentención a Albert Ferrer, que horas después fue destituido. El equipo era colista cuando llegó Djukic. Ahora, una vuelta completa después, sigue en el mismo lugar. "¿Destitución? Eso no depende de mí. Yo estoy entero y sigo trabajando", dijo el serbio tras el golpe de Getafe. En La Rosaleda habrá, como siempre, una representación de aficionados blanquiverdes. Esta tarde, a partir de las cinco, se ponen a la venta entradas en las taquillas del estadio ribereño. Serán las 500 que ha puesto el club de la Costa del Sol a disposición de los socios, que deberán identificarse para comprarlas al precio de 35 euros.

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