Cuarentena en la distancia: Carlos Molina, confinado en Portugal

Carlos Molina, con la camiseta del Benfica.

Un referente en el balonmano cordobés. Carlos Molina es la meta que todo jugador de la provincia ansía para ser relevante en este deporte. Antes de cumplir la mayoría de edad, dejó el Cajasur Córdoba Balonmano (CBM), club que le formó, para debutar en la Liga ASOBAL con el FC Barcelona, uno de los mejores conjuntos en el panorama español y europeo. No conforme y buscando más retos, el jugador cordobés dejó la disciplina blaugrana tras tres años y fue alternando equipos en la máxima categoría del balonmano nacional hasta que en 2015 llegó la oportunidad de debutar con la selección española en Polonia. Actualmente y tras pasar dos temporadas en Alemania, Carlos se incorporó el pasado curso al Benfica aunque “ha sido un poco fugaz”, afirma a CORDÓPOLIS un cordobés que dejará el balonmano portugués “pase lo que pase” al finalizar esta temporada.

“Solo hemos podido competir seis meses debido a la situación que estamos viviendo”, cuenta un Carlos Molina que aún no sabe dónde irá el curso que viene, pero de lo que está seguro es que “no seguiré en el SL Benfica y veremos qué depara mi futuro cercano”. Un conjunto portugués donde se encuentra en la tercera posición del campeonato nacional, además de estar en cuartos de final de la Copa de Portugal. En cuanto a la competición europea, el conjunto de Bruno Lage está liderando el Grupo A de la Copa EHF, trofeo donde se encuentra el BM Ciudad Encantada de Cuenca.

Una situación que la está pasando fuera de su tierra. Por ahora, el jugador del Benfica está actualmente “bien y sin ningún tipo de síntoma”, tomando muchas precauciones “desde que conocía la situación” como el uso de las mascarillas o el no salir de la calle. En un país donde hace un mes que cerraron fronteras con España y que las medidas de restricción “no son muy estrictas desde la pasada semana cuando solo nos dejan salir por una causa justificada”, afirma. De hecho, Carlos está muy pendiente de la situación vivida en España y en total comunicación con su familia. “Siento mucha tristeza sobre todo por cómo nuestro sistema de salud está sufriendo tanto, con unas cargas de trabajo para el personal sanitario que casi ni descansan”, explica.

Aunque su emplazamiento le obligó a salir de Córdoba con tan solo 17 años, Carlos sigue muy de cerca a todos los conjuntos de la provincia que se dedican al balonmano. “Sueño con el día de poder ver un derbi cordobés en ASOBAL con un Vista Alegre lleno”, apunta un jugador que ansia poder contemplar en breve al Cajasur CBM en la máxima categoría del balonmano nacional. En un futuro donde no sabe nadie lo que puede deparar, pero Carlos avisa de que volverá a Córdoba pronto para “dar abrazos y disfrutar de los pequeños detalles”, mientras que en lo profesional apunta a que “el tiempo dirá en un plazo corto”. Un jugador que salió disfrutando del balonmano cordobés y que ha tocado la miel de la élite consolidándose como uno de los mejores del país.

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