El Córdoba, centrado en el lío

Jorge Romero, en la Ciudad Deportiva | ÁLEX GALLEGOS

Un día más en la oficina. El Córdoba vuelve al tajo con tareas acumuladas: la derrota en Cádiz le ha dejado a nueve puntos de la permanencia y la catarata de goles encajados (41 ya) alcanza cotas históricas. El plantel se ejercitará en la Ciudad Deportiva a puerta abierta durante martes y miércoles, dejando régimen de clausura para jueves y viernes. El sábado, a partir de las seis, llegará el examen en El Arcángel ante un Albacete que llegará crecido, como casi todos los que se cruzan en el camino del Córdoba y saben lo que se está cociendo por aquí. En el fútbol no hay piedad. Y el cuadro blanquiverde, a día de hoy, es considerado -hasta que demuestre lo contrario-, un rival accesible.

El Albacete es el primero en una lista de once rivales que tendrán que desfilar por El Arcángel. La magnitud del desafío del Córdoba se puede resumir en un dato: ganar todos esos partidos al calor de su hogar (33 puntos en juego) no le garantizaría la permanencia en Segunda, pues sumados a los 16 que tiene en la actualidad no alcanzaría los 50 que normalmente sirven para fijar la plaza. Le aguardan también nueve choques en carretera. Ahí el asunto es peliagudo, pues los cordobesistas solo han sido capaces de ganar una vez en lo que va de curso: fue en la segunda jornada, en la última semana de agosto del año pasado, en el Carlos Belmonte de Albacete. Allí se impusieron por 0-3. Una vuelta después, las vidas de ambos se alejan mucho de lo previsto o soñado. El equipo manchego, recién ascendido, tiene ahora 28 puntos y está en mitad de la tabla con el veterano Enrique Martín en el banquillo. El Córdoba, después de tres entrenadores al frente, no sale de los puestos de descenso desde hace meses.

La semana blanquiverde es clave, más allá de lo deportivo. En lo institucional, el asunto de la compraventa de las acciones de la entidad sigue marcando la actualidad. Después de la ruptura de las negociaciones entre Azaveco -la empresa de Carlos González- y Aglomerados Córdoba -creada por Jesús León y Luis Oliver- para traspasar la propiedad, incluyendo ácidas conferencias de prensa y un cruce de acusaciones que rebasó el límite de la burla, el grupo deportivo sigue a la expectativa. Paralizado en el mercado de fichajes -mientras los demás se refuerzan- y con muchas incógnitas sobre quiénes van a tomar las decisiones de más calado, el Córdoba desgrana los días en una situación de lo más complejo. Los protagonistas deportivos se refugian en un mantra: “Nos abstraemos de todo y vamos a lo nuestro”. Una lógica declaración de intenciones que, evidentemente, es imposible de llevar a efecto. El lunes 22 está fijada una junta extraordinaria de accionistas en la que se iba a escenificar el cambio de poderes. A la misma hora, en una notaría de Madrid, están citados los González por León y Oliver con un requerimiento para cumplir el contrato pactado. Un lío absoluto.

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