Se acabó la maldición de los filiales

Jugadores del Córdoba celebran un tanto

Una especie de reto que tenía por delante tras una temporada donde no pudo conseguir los objetivos marcados con anterioridad. El Córdoba iniciaba una nueva campaña regular hace prácticamente una semana y medía con la intención de recuperar la categoría perdida a lo largo del pasado curso. Este hecho ocurrió merced a una gestión deportiva que no se realizó de manera óptima, dejando el protagonismo en el vestuario única y exclusivamente a los más veteranos, logrando que la regularidad nunca llegase a buen puerto. Esta serie de errores condenó a la entidad blanquiverde a jugar en la cuarta división de este deporte a nivel nacional y, para ir escalando peldaños dentro del fútbol español, el nuevo plantel debía sortear los principales problemas que se cometieron en la pasada temporada, siendo uno de ellos el papel cosechado ante equipos dependientes.

Primeramente, el técnico Juan Sabas pareció dar con la tecla en el inicio de la campaña anterior, haciendo que su equipo ofreciese un fútbol menos vistoso, pero resultadista. Tanto fue así que el comienzo fue positivo con dos victorias en las dos primeras jornadas y un empate en la tercera, aunque todo se empezó a torcer, curiosamente, ante un plantel dependiente. De hecho, los blanquiverdes visitaban al Recreativo Granada en la Ciudad Deportiva del Granada y se adelantaron con un gol de Javi Flores en la primera mitad. Sin embargo, el entrenador madrileño quiso defender el resultado hasta tal punto de que los nazaríes empataron en el descuento merced al buen tanto de Nuha Marong (1-1). A partir de ahí, el Córdoba empezó su particular caída libre cosechando su primera derrota de la temporada ante el Sevilla Atlético en El Arcángel (1-2).

Debido a esta irregularidad, Juan Sabas perdió el puesto en el banquillo cordobés y su sustituto fue un Pablo Alfaro que parecía reconducir el camino a nivel genérico e incluso en la problemática con los filiales, ya que consiguió empatar en el duro campo del Betis Deportivo (1-1). Aun así, todo esto fue un auténtico espejismo y el entrenador maño tampoco fue capaz de vencer a ningún equipo dependiente, logrando nuevamente un punto ante el Recreativo Granada (1-1) y perdiendo ante el Sevilla Atlético (1-0) y el segundo plantel bético (2-1). Debido a esto y a un mal inicio de la segunda fase, la dirección deportiva califa decidió que Alfaro no continuase al frente de la primera plantilla cordobesa tras salir derrotado nuevamente ante un filial, esta vez frente al Cádiz B. Su relevo, aunque desde un primer momento parecía que sin muchas esperanzas, fue un Germán Crespo que ha ofrecido una propuesta de juego totalmente distinta, con la que fue capaz de vencer el único encuentro frente a un equipo dependiente a lo largo de la pasada la temporada -ante el Cádiz B en El Arcángel (2-1)-.

Como terminó la campaña pasada, empieza esta. El Córdoba sigue demostrando que es un equipo capaz de competir ante cualquier plantilla en su propio feudo y alejó los fantasmas del pasado ante filiales, logrando la segunda victoria consecutiva de la temporada -tras la conseguida en Jerez de la Frontera durante la primera jornada (1-5)- frente al Cádiz B (3-1) y el liderato del Grupo IV de Segunda RFEF. Una auténtica gesta que se debe corroborar con el paso de las fechas, pero que demuestra que la entidad blanquiverde va por el buen camino hasta el momento y que deja a un lado los problemas que ha ido cosechando a lo largo de la pasada campaña regular.

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Publicado el
14 de septiembre de 2021 - 05:45 h