Bernardo y su viaje extremo de la gloria al infierno

Bernardo, en un encuentro de la pasada campaña con el Córdoba. | MADERO CUBERO
En menos de un año, el central cambió la felicidad del salto a Primera del Córdoba por el duro descenso a Segunda B del Racing, en el que militó este curso en calidad de cedido

En ocasiones, la distancia entre la felicidad y la tristeza resulta insignificante. Tanto que en cuestión de meses uno puede cambiar la euforia que proporciona un ascenso por la dolorosa sensación que otorga la opción totalmente opuesta. Es lo que le ha ocurrido esta temporada a Bernardo, que si hace menos de un año alcanzaba la gloria con el Córdoba este domingo sufrió el amargo descenso del Racing de Santander a Segunda B. Al central le tocó vivir con la elástica del conjunto cántabro, que vistió en calidad de cedido, el trance más duro del fútbol, toda vez que resultó inevitable su caída a la categoría de bronce. Probablemente, o más bien cuasi seguro, cuando preparó las maletas para poner rumbo al norte de España no pensó el cordobés que pudiera atravesar por una situación como ésta. Se quedó a sólo un paso de no tener que padecerla, aunque lo hiciera desde el banquillo, pero finalmente el Osasuna le ganó la partida al cuadro verdiblanco en una agónica carrera por la salvación.

La campaña que finalizó en Segunda A este domingo resultó bien diferente para el zaguero, que en efecto cambió la celebración de un histórico ascenso por la tristeza de una pérdida de categoría. En este caso, la de un Racing que vivió un complicado curso tanto en materia institucional como en el aspecto deportivo. En este último ámbito, los santanderinos alcanzaron la última jornada del campeonato en la división de plata dentro de la zona de descenso. Concretamente, en la única que restaba por decidir. Le tocaba ganar en Albacete y esperar que el Osasuna no puntuara. Los cántabros, con Bernardo en el banquillo, cumplieron la primera parte -se impusieron por 0-1-, pero no pudieron celebrar lo que durante buena parte de la tarde era una realidad: la salvación. Ésta se escapó en el tramo final del partido que disputaban el Sabadell y el conjunto pamplonica, que logró igualar en la segunda parte el 2-0 con el que se marchó al descanso. Así las cosas, el canterano del Córdoba cerró de la manera más amarga su periplo en El Sardinero.

Sufrió Bernardo en esta ocasión la dura sensación que ocasiona un descenso y lo hizo el día que se cumplía exactamente un año de la clasificación del Córdoba para el play off. El 7 de junio de 2014, el central celebraba sobre el césped de El Arcángel dicha circunstancia. Un par de semanas después, como por todos es sabido, la fiesta fue todavía mayor: el conjunto blanquiverde consiguió el ansiado ascenso a Primera. En todas las escenas de euforia aparecía el central, que además compartía el éxito con su hermano Fran. Sin embargo, los Cruz no tuvieron oportunidad de disfrutar del paso de la escuadra califal por la elite y pusieron rumbo a Santander y a Alcorcón, respectivamente. En tierras cántabras completó el más joven de los dos, Bernardo, el más difícil recorrido existente en el mundo del fútbol. El cordobés, por cierto, tampoco pudo disfrutar de todos los minutos que hubiera deseado en la campaña que terminó en Segunda A este domingo: disputó 16 encuentros, apenas uno más que el pasado curso -los mismos si se cuenta el que jugara de Copa con los cordobesistas-. Ahora, en el retorno, tocará ver si el defensa tendrá ocasión de buscar una nueva sonrisa en El Arcángel o volverá a viajar en busca de mejor fortuna.

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