Mladen Armus lidera la ambición del Cajasol Coto Córdoba: “Jugar aquí lo significa todo”
El Cajasol Coto Córdoba sigue completando la puesta de largo de sus caras nuevas y este viernes le ha llegado el turno a Mladen Armus. El pívot serbio ha comparecido en su visita a Smalldev, una de las empresas patrocinadoras del club, después de que a finales de agosto pasaran por el mismo trámite Mike Nuga y Tyler Stephenson-Moore, dos de los principales puntales del equipo. Lo hace, además, en un momento distinto: aquellas dos citas llegaron con el equipo recién salido del stage de Baena y sin haber competido todavía, mientras que la de Armus se produce con la Copa de Andalucía ya consumida y con el estreno liguero en la Primera FEB a tres semanas vista. El serbio ha resumido su llegada con una frase: jugar en este equipo, ha dicho, “lo significa todo”.
El discurso del pívot en su presentación ha girado, sobre todo, en torno a la ambición del proyecto. Armus ha explicado que se ha enrolado en algo que busca “dejar huella” en la categoría y ha situado su aportación en esa línea, la de contribuir al crecimiento del club y a su consolidación entre los equipos importantes de la Primera FEB: “Formar parte de esto, contribuir al crecimiento del club y consolidarlo como un equipo importante en la liga significa muchísimo para mí”.
Eso sí, en clave estrictamente deportiva se ha mostrado más cauto, al menos de momento. El 'gigante' serbio (2.08 metros de altura) ha recordado que el equipo apenas ha empezado a entrenar, que sigue detectando en qué aspectos debe mejorar y que de eso trata la pretemporada, de conocerse y asimilar el sistema de Gonzalo Rodríguez. “Hemos estado trabajando duro todos los días, aprendiendo unos de otros y también de nuestros compañeros; creciendo juntos para tener una gran temporada”, ha apuntado, antes de recordar que aun es “pronto” para hablar de objetivos esta temporada, ya que aún están “viendo en qué aspectos debemos mejorar y cuáles debemos perfeccionar. Todos seguimos aprendiendo”.
El otro bloque de su intervención, quizás más anecdótico, ha girado sobre su integración y la de su familia en la ciudad. Armus ha llegado a Córdoba acompañado por su mujer y su hija mayor, y espera reunirse también con la pequeña a lo largo del curso. Del vestuario y del cuerpo técnico ha dicho que funcionan “como una familia” y que le han facilitado la adaptación desde el primer día, hasta el punto de resumir sus primeras semanas como un proceso que “ha ido muy bien”. De la ciudad ha destacado la arquitectura y la posibilidad de descubrirla caminando, con una queja previsible en un serbio recién aterrizado en agosto: “Ahora mismo hace muchísimo calor”.
Tres semanas para el estreno
Y ha dejado caer una lectura que interpela directamente al club, la de que en Córdoba el deporte principal es el fútbol. De ahí sale, de hecho, la frase con más recorrido de toda su comparecencia, la de que le encantaría “hacer algo especial” para que cada vez más gente se sume al baloncesto en la ciudad. No es un deseo gratuito: el equipo afronta su primera temporada en la Primera FEB después de 24 años, de manera que la capacidad de enganchar a Córdoba pesa tanto como lo que ocurra sobre el parqué de Vista Alegre. Armus, por su parte, ha fiado el rendimiento colectivo a la ética de trabajo del grupo y a la manera en que el cuerpo técnico lo dirige, convencido de que los blanquiverdes van a competir “hasta el final”.
Son ideas que ya asomaron en las dos puestas de largo anteriores. Nuga, uno de los nombres propios de la Copa Andalucía, se marcó como propósito aportar “todo mi juego” al equipo y habló de adaptar su estilo a lo que le pida Gonzalo Rodríguez, en la línea de lo que se le presume a un escolta nacido en Lagos, criado en Toronto e internacional con Nigeria. Stephenson-Moore, por su parte, definió el proyecto como “muy ilusionante” y puso el acento en el grupo, al que calificó de “gran grupo” tras las primeras jornadas de convivencia. Tres jugadores llegados de contextos muy distintos y un discurso común, el de un vestuario que todavía se está construyendo y que ha hecho de esa idea su bandera de pretemporada.
El calendario, mientras tanto, aprieta. El Cajasol Coto Córdoba se ha despedido de la Copa de Andalucía sin premio pero con dos pruebas de nivel encima, las derrotas ante el Covirán Granada (66-86) y ante el Insolac Caja 87 (73-79), aunque ambas con una buena imagen por parte de los blanquiverdes. El torneo se cierra este sábado, a las 20:00, con la final entre el Unicaja y el propio Caja 87, que se juega, un año más, en el pabellón cordobés. A partir de ahí, la mirada se va entera al 25 de septiembre, cuando los de Gonzalo Rodríguez reciban al Caja Rural CB Zamora en su estreno liguero.
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