Alta exigencia en horas bajas

De las Cuevas, en un lance del duelo con el Lugo | LOF

La situación es compleja para ambos. En un caso es comprometida y en el otro está a punto de ser crítica. Sin duda, la peor realidad es la que vive el Córdoba, que no sólo es penúltimo y ya observa la permanencia a cuatro puntos de distancia sino que pasa por su momento más difícil de la temporada. El conjunto blanquiverde requiere, sea de la forma que sea, un triunfo justo cuando encadena tres derrotas en el campeonato de Liga. Menos delicado es el panorama de su nuevo rival, el Elche, que con todo no deja de ser negativo. Los levantinos ocupan plaza de descenso y buscan una victoria que les permita tomar otro respiro. Pero el equipo del Martínez Valero actúa lejos de casa cuando, hoy por hoy, es el tercer peor visitante de Segunda A. Obligados están los dos tanto como presionados por sus circunstancias.

Alta exigencia en horas bajas tienen unos y otros. El del próximo sábado (16:00) no es un duelo cualquiera, pues puede marcar bastante el futuro más inmediato tanto del Córdoba como del Elche. Más especialmente el del cuadro califal, que de perder se va a ver envuelto en una problemática realmente grave. El equipo que dirige Curro Torres no tiene apenas margen al error, dado que una derrota en esta ocasión puede elevar su desventaja respecto de la salvación por encima de los cuatro puntos. De ahí que la victoria tenga más valor en esta contienda, ya que además significa estrechar el cerco en torno a un rival directo y mantenerle en zona ardiente. Sin embargo, el conjunto blanquiverde ha de rehacerse después de perder los tres últimos partidos.

Si bien el Córdoba apenas ganó dos choques en lo que va de campeonato de Liga, nunca cedió de seguido tanto como ahora. Tras caer en Palma de Mallorca (3-0) y en El Arcángel ante el Cádiz (1-3), repitió tropiezo en Lugo (2-1). El resultado del derbi ocasionó la destitución de José Ramón Sandoval como entrenador blanquiverde, el de tierras gallegas supuso un tachón al estreno de Curro Torres. Y también una brecha en relación a la permanencia, la cual desea sanar cuanto antes. Para ello no le queda otra que superar a un Elche que tampoco se encuentra mejor. Los levantinos le sacan cuatro puntos al cuadro califal, pero viven -a semejanza de su rival- su peor trance del curso en cuanto a marcadores. Por si fuera poco, fuera de su estadio desconocen lo que es el triunfo.

El Elche es el tercer peor visitante de la categoría de plata al sumar únicamente tres puntos. Sólo el propio Córdoba, el conjunto con más negativo balance como foráneo en lo que va de curso, y el Nàstic le superan en este sentido. Los blanquiverdes solo fueron capaces de arrancar un empate en siete encuentros lejos de El Arcángel. Los tarraconenses, por su parte, lograron dos en otros tantos partidos. La diferencia, por tanto, es mínima en este aspecto. Un dato éste que conlleva más presión, a priori, para la plantilla de Pacheta, que marcó cinco goles y encajó 15 en sus siete duelos en feudo ajeno. Seis de esos tantos los recibió, por cierto, en sus dos últimas salidas.

Hace un mes, el conjunto ilicitano vivía en calma gracias a dos triunfos consecutivos. Pero entonces se vio remontado por el Cádiz en el Ramón de Carranza, donde sufrió una contundente goleada. Por 5-1 cayeron los ilicitanos, que en su siguiente choque como visitantes cedieron por 1-0 en Alcorcón. A estas dos derrotas hay que sumar, desde su debacle en tierras gaditanas, un empate ante Las Palmas (0-0) y otro duelo sin sumar ante el Albacete (0-1). Porque, en efecto, el Elche encadena cuatro jornadas sin conocer la victoria. Otra estadística que eleva la exigencia para su plantel, casi tanto como para su técnico, que está en la cuerda floja.

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