La alegría de los Cruz: Bernardo también lo revive

Bernardo, en un encuentro con el Sevilla Atlético. | SEVILLA FC
El menor de los hermanos, uno de los héroes del retorno a Primera del Córdoba, logró el ascenso a Segunda A con el Sevilla Atlético | Repite la alegría de Fran, que subió con el Rapid de Bucarest

Dos años después, al igual que su hermano, vuelve a vivir la gran sensación de dar el salto hacia delante. Bernardo Cruz Torres (Córdoba, 1993) repite la alegría, aunque a buen seguro con menor intensidad, que produce un ascenso. El zaguero formó parte del Córdoba que lograra el histórico retorno a Primera aquel 22 de junio de 2014. No estuvo sobre el terreno de juego de El Insular, pero sí que presenció el partido en el estadio de Las Palmas. Y celebró el hito. Lo hizo junto a su hermano, Fran, que esta temporada le precedió en la reiteración de la felicidad. Porque el mayor festejó el regreso a la máxima categoría rumana del Rapid de Bucarest hace un mes y dos días. El logro de Berni quizá resulte más llamativo, tanto por la división como por la cercanía de su equipo, pero no deja de ser importante: llevó a Segunda A, unos años después de su descenso de la misma, al Sevilla Atlético.

El joven zaguero inició la pretemporada de 2015 como uno de los hombres llamados a tener que demostrar su valía para continuar en el Córdoba. Al igual que Fran, si bien contó con cierta ventaja inicial. El desenlace fue similar para ambos: el menor de los hermanos Cruz optó, cuando le restaba un año de contrato, por salir de la entidad califal para buscar la regularidad en el terreno de juego. Así, rompió su vínculo, sólo el contractual, con el cuadro blanquiverde y firmó por el Sevilla Atlético. Días después Fran siguió el mismo camino: salió del club para después enrolarse en el Rapid de Bucarest. Lo cierto es que tanto uno como otro hubieron de vivir la aciaga temporada del que fue y es su equipo en Primera desde la distancia: Fran estuvo cedido en el Llagostera y Bernardo en el Racing, con el que vivió el amargo trance del descenso -a Segunda B-.

Todo aquello, como el salto a Primera y sus abrazos en Las Palmas, quedó atrás. Los dos buscaron un devenir fuera de un Córdoba en el que no vieron claras las opciones de progresión. Bernardo Cruz obtuvo destino muy cerca, a menos de dos horas de su casa, en el Sevilla Atlético. En el filial de Nervión se convirtió en indiscutible, de forma que disputó casi la totalidad de los encuentros del Grupo IV de Segunda B: jugó 35 de los 38 partidos del campeonato regular. En el play off mantuvo su rol de titular y ayudó al ascenso de los hispalenses a Segunda A. Incluso desde el punto de penalti, donde se decidió la eliminatoria final entre el cuadro sevillista y el Lleida. Su lanzamiento en la tanda, a la que se llegó después de que la escuadra catalana igualara la ronda, entró en la portería con algo de fortuna: el balón dio en el palo, golpeó en la espalda del portero y terminó tras la línea de gol. Poco importa la forma, pues al final su tanto sirvió para colaborar con el salto a plata de los sevillanos. Otro ascenso y el próximo curso, salvo sorpresa, volverá a El Arcángel.

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