Alberto, de Benamejí a Sidney pasando por León

Alberto Aguilar, en un partido de su etapa en el Córdoba | MADERO CUBERO
El defensa central excordobesista se marcha a Australia tras fichar por el Western Sidney Wanderers | A sus 31 años emprende una aventura en el exterior tras dos cursos en la Ponferradina

Uno más al exilio. Alberto Aguilar (Benamejí, 1984), exjugador del Córdoba entre 2010 y 2013, ha anunciado a través de la red social Twitter su nuevo destino: Australia. “Después de una difícil decisión quiero anunciar que soy nuevo jugador del Western Sidney Wanderers de Australia. No está mal para ser la primera aventura en el extranjero, pero sé que con Marisol Hidalgo y mis dos peques a mi lado las cosas serán mucho más fáciles”, revela el futbolista, que ha desarrollado toda su carrera deportiva en España. “Estamos muy ilusionados con esta nueva aventura. Agradecer a todos vuestros mensajes de apoyo y deciros que en Sidney tenéis vuestra casa. Nada, 28 horitas de avión y allí que os plantáis. Estamos seguros de que merecerá la pena”, añade.

En las dos últimas temporadas, Alberto Aguilar ha sido uno de los pilares de la SD Ponferradina, contribuyendo al asentamiento del club berciano en Segunda División. Allí llegó tras salir del Córdoba CF de una forma algo turbia. Alberto se inició en el club de su pueblo, el Sporting de Benamejí, del que dio al salto a las categorías inferiores del Málaga. Allí escaló hasta llegar al primer equipo, debutando en Primera División. En 2005 firmó por el Getafe, recién ascendido, con el que llegó a jugar una final de la Copa del Rey. El Granada 74 y el Albacete Balompié fueron sus anteriores escalas antes de llegar a El Arcángel, donde pudo cumplir el sueño de jugar en el equipo de su tierra y llegar en alguna ocasión a lucir el brazalete de capitán.

Con 28 años, y tras una horrible temporada global del Córdoba en la 12-13 -la de Berges y Esnáider-, se encontró con la puerta de salida después de tres campañas como blanquiverde en las que fue siempre uno de los fijos en el once. “Soy cordobés, mi mujer es cordobesa, mi hijo ha nacido en Córdoba y allá donde estemos seguiremos siendo cordobesistas”, expresó cuando se marchó en una carta de despedida. Ahora lo seguirá siendo en la otra parte del mundo.

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