Ahora no los ves

Entrenamiento del Córdoba, con Bíttolo en primer plano | TONI BLANCO

Se supone que tendrán que decirse unas cuantas cosas y, sobre todo, plantear soluciones al desaguisado. No es sencillo lidiar con una situación como la que actualmente vive el Córdoba, forjado para buscar al ascenso a Primera División y ahora en una posición tremendamente incómoda. Después de seis años y medio sin tocar un puesto de descenso en Segunda, el equipo blanquiverde se ha metido en un embrollo de consideración que ha coincidido -y también provocado, aunque no es la única razón- con un periodo de rebelión en el cordobesismo. No es sencillo, no. Pero habrá que afrontarlo de cara, sin esconderse ni blandir una batería de excusas que contribuyen a encender aún más los ánimos de una afición que ya habló claro el domingo. Hubo concentración de repulsa, gritos contra la gestión del club, pañolada y huida de las gradas, en medio de un piadoso silencio, el día que se registró la peor entrada del curso.

Después de ese episodio, que supuso añadir una semana más -ya van demasiadas desde septiembre del año pasado- sin ganar en Liga en El Arcángel, la plantilla ha retomado la actividad a las órdenes de Luis Miguel Carrión, quien mientras nadie le diga lo contrario sigue siendo el jefe de todo esto. La sesión ha sido a puerta cerrada, en contra de la costumbre en los primeros entrenamientos después de partido desde que la remodelada Ciudad Deportiva abrió sus puertas. El técnico catalán, que se ha mostrado muy afectado en sus comparecencias públicas y ha dejado caer su receta para salir de ésta -“trabajar, callar y respetar”-, prepara ya un partido de altísima exigencia. El próximo sábado, el Córdoba visita el Ciutat de Valencia. Allí le espera el Levante, líder absoluto de la categoría con 55 puntos, más del doble de un Córdoba (27) que le ganó en la primera vuelta en El Arcángel. Aquella pudo ser la mejor actuación de los blanquiverdes en este campeonato. Luego, la vida les ha tratado de diferente manera.

El Córdoba tendrá que volver a hacer cambios. Entre salidas y entradas, lesiones y sanciones, decisiones e indecisiones, el once blanquiverde es toda una incógnita cada fin de semana. Donde menos cambios se producen es en la retaguardia, porque ahí apenas hay margen de maniobra. Deivid sigue dando cuenta pública de su evolución a través de las redes sociales y a Bijimine no se le espera pronto. Caro y Rodas en el medio, Antoñito y Cisma en las alas. Y ahí sigue Bíttolo, el lateral izquierdo argentino que fue fichado este enero del Atromitos griego y que vio desde la grada el duelo ante el Huesca. Como Samu de los Reyes o Zacharya Bergdich, otros dos que ocupan esa misma demarcación. Se podría decir que el puesto con mayor competencia interna es el lateral zurdo.

No podrá jugar Sergio Aguza, que fue expulsado el sábado pasado. Tampoco Luso Delgado, que vio la roja por protestar al árbitro la tarjeta para el ex del Alcorcón. Vuelve Edu Ramos, tras sus dos encuentros de sanción. La sorprendente inclusión de Carlos Caballero en el último partido puede tener continuidad. También está Esteve Monterde, que anda a caballo entre el primer equipo y el filial. Ante el Huesca salió en el tramo final. Con un solo gol marcado en los últimos seis partidos -y ocho encajados-, Carrión tendrá que buscar alguna fórmula de reactivación. Jugaron como avanzados Rodri, Piovaccari, los dos juntos y ninguno de ellos. No ha habido efecto aún.

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