21 partidos y una inquietud: ¿Puede este Córdoba subir?

Javi Galán en el Girona - Córdoba (2-0) en Montilivi | LOF

La derrota en Gerona dejó en el cordobesismo un poso de amargura difícil de digerir. Con el 2-0 en Montilivi, el Córdoba cerró una semana especialmente dura: le echaron de la Copa del Rey ante su público -el Alcorcón le eliminó por 1-2 para impedir a los blanquiverdes que rebasaran por tercera vez en su historia la ronda de cuartos- y se rompió la racha de cosechas a domicilio desde que llegó al cargo Luis Miguel Carrión. Acabó ya la primera vuelta. Veintiún partidos en los que el Córdoba ha sido capaz de agarrar 26 puntos, sin dejar ningún partido memorable y ofreciendo una imagen inconsistente. ¿Significa eso que no puede ascender a Primera? Para estos casos de duda, el sector más entregado de la afición tiene una medicina fabulosa: blandir la estadística del último ascenso a Primera. En 2014, los blanquiverdes también cambiaron de entrenador sobre la marcha y llegaron a las últimas diez jornadas con los puestos de descenso muy cerca. Matemáticamente es posible dar el salto. Futbolísticamente... "La efectividad es la que marca la posición en la clasificación. El lugar lo establece el que mejor está en ataque y en defensa. Hoy no hemos definido bien y también en nuestra portería creo que podíamos haber defendido mejor algunas acciones", dijo Carrión en la sala de prensa de Montilivi. El Córdoba, a día de hoy, es un candidato bajo sospecha.

El puesto más bajo en los últimos cinco cursos

Décimoquinto, con 26 puntos, el Córdoba ocupa el puesto más bajo al final de una primera vuelta en las últimas cinco temporadas, según una estadística publicada por @canblanquiverde. La comparación con la campaña pasada resulta espectacularmente sangrante: 13 puntos menos y trece posiciones más abajo en la clasificación. El conjunto cordobesista hizo el pasado curso la mejor primera vuelta de su historia en Segunda. En la campaña del ascenso, la 13-14, sumó 30 puntos en las primeras 21 jornadas y estaba a un punto de la zona de play off. Actualmante, está a cinco de los puestos que dan acceso a las eliminatorias de ascenso y a cuatro de la zona de descenso.

¿Quiénes son los referentes?

En Girona, el máximo goleador cordobesista se quedó en el banquillo. Carrión decidió dar la titularidad a Piovaccari, aunque luego, en el tramo final, sacó a Rodri para tratar de reparar una avería que ya no tenía arreglo. Nombres de referencia en cada línea se han ido cayendo por razones múltiples: Deivid, jefe de la zaga, se lesionó y pasó por el quirófano; Luso, líder en la media, está últimamente entrando y saliendo en labores de apagafuegos; y Rodri, el punta intocable, ya no lo es. Peor están otros como Alfaro, cuya imagen usó el club para su campaña de abonos. El onubense ya no va ni convocado. La llegada de Javi Lara puede ayudar a que el cordobesismo tenga algún asidero emocional, aunque habrá que chequear si la ausencia durante una década del extremo de Montoro le ha convertido en un desconocido para la gran mayoría en El Arcángel.

El Arcángel, un reino profanado

Lo del Córdoba es de locos. Es el único de la Liga al que jugar en casa le sienta peor que hacerlo fuera. Y eso que su estadio, El Arcángel, es célebre por el nivel de ocupación que alcanza y por la implicación de sus seguidores. Hay más de dieciséis mil abonados y los rivales se asombran por la fidelidad que demuestran sus moradores a pesar de que los anfitriones no han sido capaces de ganar ni un tercio de sus partidos. En esta Liga ha sumado doce puntos en diez partidos. Números de descenso, sólo equiparables a los que presentan el UCAM Murcia y el Nástic de Tarragona.

Entre el estilo y la eficacia

¿A qué juega el Córdoba? A lo que puede, coinciden tanto sus defensores como sus detractores. Con la presión por meterse al menos entre los seis primeros -salió del grupo en la jornada 13 y desde entonces ni se acercó-, el equipo busca sobre todo un método que le reporte puntos. Lo de la estética lo deja para más adelante. Después del despido de Oltra, la llegada de Carrión provocó un efecto revulsivo pues llevó aparejada la inclusión de jugadores de refresco, principalmente del filial. El extremo Javi Galán y el pivote Esteve Monterde son ya piezas habituales en los esquemas. Al Córdoba le sigue penalizando su falta de pericia en defensa, donde la estabilidad es imposible. Sólo Pawel Kieszek está afianzado como portero. En la banda izquierda, Domingo Cisma resiste ante la falta de una competencia potente -Samu de los Reyes sigue sin convencer- mientras que en la derecha gana la partida Antoñito. Bijimine ha terminado como el central de guardia, cambiando de pareja según las circunstancias. Ha tenido a Deivid, Rodas, Caro, Luso... Y eso el congoleño lo nota. Y el equipo lo sufre. En Girona estuvo particularmente desquiciado. En medio campo se sigue echando de menos un organizador fiable y regular. El oficio de los veteranos Juli y Pedro Ríos está ayudando mucho.

El mensaje: entre el futuro idílico y el turbio presente

El Córdoba tiene ahora un entrenador y un presidente distintos a los que iniciaron la Liga. Y otro consejo de administración. Lo que no cambia es el objetivo. "Todo lo que no sea estar en Primera es un fracaso", dejó dicho a su llegada el nuevo rector, Alejandro González. El equipo, a día de hoy, no ofrece una imagen propia de un candidato a subir. La confianza en un entrenador joven y de la cantera, el ascenso de jugadores del filial, los anuncios de renovación de los talentos más prometedores de la cantera... Se lanzan continúos mensajes de futuro mientras el Córdoba vive un duro presente en Segunda. El fichaje de Javi Lara, que retorna a su tierra a los 31 años después de una década como trotamundos, ha supuesto el único movimiento en el mercado invernal hasta el momento. En las próximas semanas se comprobará si el club apuesta por refuerzos de efecto inmediato o sigue apostando por preparar el porvenir... y a ver qué surge.

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