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La voz “sin límite” de Manuel Ruiz: “Solo si sale del alma, puede llegar al alma de otras personas”

El contratenor cordobés Manuel Ruiz.

Juan Velasco

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El contratenor cordobés Manuel Ruiz (Córdoba, 1984) vuelve a actuar en su ciudad con Il Primo Uomo, el espectáculo que aborda la figura de los castrati desde una mirada contemporánea y que presentará este sábado 12 de septiembre, a las 22.30 horas, en el patio del Palacio de Orive, dentro de la programación de La Noche del Patrimonio. La obra, creada de la mano del coreógrafo cordobés Antonio Ruz, Premio Nacional de Danza, une música barroca, interpretación y movimiento en un escenario especialmente vinculado a la arquitectura tradicional de Córdoba.

Ruiz, que ha sido vicedirector del Conservatorio Profesional 'Músico Ziryab' de Córdoba y cofundador de la Escuela de Música y Danza Tararea, entiende la voz como un instrumento en permanente evolución y sin límites. Su trayectoria, disparada tras un nutrido y extenso proceso de formación a nivel nacional e internacional, combina la interpretación, la docencia y la investigación en torno a la música barroca, mientras continúa ampliando las fronteras de su trabajo escénico.

Cada vez que canto en Córdoba, siento la misma ilusión de la primera vez, pero con un mayor grado de responsabilidad

PREGUNTA (P.). ¿Qué diferencia escénica habrá entre la representación que hiciste en el Gran Teatro y la que harás en Orive? ¿Será el palacio protagonista de la obra?

RESPUESTA (R.). Il Primo Uomo es un espectáculo pensado para ser interpretado en teatros o en otro tipo de escenarios. El año pasado también se hizo en la Iglesia del Convento de la Merced. Traerlo al patio del Palacio de Orive es muy especial, pues supone aunar un espectáculo de esencia barroca con una puesta en escena contemporánea, en un patio cordobés, arquetipo de la arquitectura cordobesa por excelencia. Además, esta obra ha sido creada de la mano del coreógrafo Antonio Ruz, Premio Nacional de Danza 2018, que, como yo, es de Córdoba.

P. ¿Y tú, cómo te ves ahora respecto a la representación de hace año y medio?

R: Encuentro que estoy todavía más cómodo y más familiarizado con el escenario. Manejo mucho mejor la energía durante toda la interpretación, para saber balancear la dosis necesaria y resistir el espectáculo completo en las mejores condiciones.

P. Entonces cumpliste un sueño. ¿Se puede repetir el sueño de actuar en tu tierra con la misma ilusión?

R: Es un sueño poder cantar en Córdoba. Además, siempre que vengo a cantar hay buenísima respuesta por parte del público. Cada vez que canto aquí un concierto es la misma ilusión de la primera vez, pero con un mayor grado de responsabilidad.

El contratenor cordobés Manuel Ruiz.

P. ¿Qué ha supuesto para ti colaborar con Antonio Ruz, otro ilustre cordobés que recientemente ha logrado por fin ser reconocido en su tierra?

R: Otro sueño. Cuando debuté esta obra, no podía creer que estuviese pasando. En el escenario estaba súper concentrado, pero por dentro también sentía fuegos artificiales. Antonio Ruz es una persona muy sabia y muy generosa. Tiene muchísima intuición y cuida mucho de los y las intérpretes en su dirección. Encontrar a un artista con su trayectoria internacional que se pone continuamente al servicio del arte es una suerte. Aprendo mucho de él y de sus creaciones.

P. ¿Qué te atrajo de los castrati y qué paralelismos se pueden traer de aquel fenómeno tan peculiar y longevo a un momento como el actual?

R: Me llamó mucho la atención el fenómeno en sí. Después, estudiando sus vidas y cantando su repertorio, puedo entender una parte importante de la psicología atormentada a la que estuvieron condenados.

P. Sin querer caer en el presentismo, bien es cierto que detrás de los castrati hay historias de crueldad en búsqueda de la máxima belleza, así como también de censura, puesto que muchos de ellos ocupaban los puestos que la Iglesia no permitía ocupar a las mujeres.

R: Efectivamente, la crueldad comenzaba en el hecho de la castración en sí mismo, en pos de salvaguardar la belleza vocal que tenían. Y, por supuesto, esas voces eran utilizadas en la liturgia, aunque también intervenían en otro tipo de repertorios: óperas, oratorios, etc.

Antonio Ruz es una persona muy sabia y muy generosa

P. ¿Has llegado al límite de tu voz o todavía estás expandiendo sus fronteras?

R: Considero que una voz no tiene límite. De una manera u otra, siempre evoluciona: en tesitura, en densidad, en color. Ahora mismo mi voz está en muy buen momento: muy homogénea, con muy buena proyección y, sobre todo, muy asentada. Posiblemente porque personalmente me encuentro en un momento vital así.

P. Me imagino que cuando comenzaste a orientarte hacia este registro, que en alguna entrevista he leído que surgió de forma natural, no habría muchos otros contratenores en Córdoba.

R: Que yo sepa, no ha habido antes en Córdoba un contratenor dedicado de forma continuada a este repertorio; es una tesitura poco habitual y la tradición vocal de la ciudad ha ido por otros perfiles. Sí sé que ahora hay un par de chicos empezando a formarse en canto que podrían tener esa voz, y ojalá se anime más gente a explorarla. Esa voz me llevó a especializarme en el repertorio propio de la música barroca. Con los años, el foco se ha ampliado también hacia cómo llevar esa música a escena: el trabajo de puesta en escena, el movimiento, la colaboración con directoras y directores como Antonio Ruz. Ambas cosas conviven en proyectos como Il Primo Uomo o Héroe Desvelado, proyecto que actualmente está en gira gracias al galardón Premio Sello FestClásica 2026.

Ruiz, en ‘Il primo uomo'.

P. ¿Dónde nace el tono más alto al que has llegado, en tu estómago, en tu garganta o en tu alma?

R: Incluso físicamente, mi voz, y la emoción que siempre intento transmitir con ella, nace del alma. De una conciencia profunda en el plano emocional y un estudio muy meticuloso de cómo llevar esa emoción a la voz, equilibrando técnica e interpretación. Solo si la voz sale del alma, puede llegar al alma de otras personas.

P. Tu trayectoria ha compaginado tu propia formación, la docencia y los escenarios. Destierra totalmente la idea del artista que vive del arte.

R: Considero que vivo siempre en torno al arte: de una manera u otra, toda mi actividad profesional gira en torno a la música, pero también mi vida personal. Mis hijas ya tocan un instrumento y forman parte de una orquesta infantil. Creo que un intérprete aprende muchísimo enseñando y que está siempre en proceso de formación: yo mismo sigo teniendo clases regulares para revisar repertorio.

P. ¿Qué necesita España para cuidar a sus artistas? ¿Qué otros modelos has podido ver en otros países que importarías al nuestro?

R: Creo que en España todavía falta una estructura de apoyo continuo, no solo puntual. Aquí el o la artista suele depender de la ayuda o la subvención concreta para un proyecto, pero no hay una red que sostenga los períodos de creación, de formación o simplemente de menor actividad, que son parte natural de cualquier carrera artística. En Francia, por ejemplo, existe el régimen de “intermitente del espectáculo”: un sistema de protección social específico para quienes trabajan en artes escénicas, que reconoce que nuestra actividad no es lineal y da una base de estabilidad entre proyecto y proyecto. Algo así, adaptado a nuestro contexto, ayudaría muchísimo a que los y las artistas pudiéramos arriesgar más en la creación, en lugar de encadenar proyectos solo por necesidad económica.

No ha habido antes en Córdoba un contratenor dedicado de forma continuada a este repertorio

P. Recientemente ganaste el premio Sello FestClásica. No sé si ha servido para darle un nuevo empujón a tu trayectoria y si vamos a poder ver pronto ‘Héroe Desvelado’ en Córdoba.

R: Ha sido un galardón que nos ha permitido ir a los mejores festivales de música de España. Estamos muy felices con la gira, y la visibilidad y los contactos que nos está dando son fundamentales para impulsar mi carrera. Me encantaría poder traer Héroe Desvelado a Córdoba en algún momento.

P. Ese es un proyecto centrado en la figura del héroe a través de la música barroca. Hubo un escritor que dijo que detrás de un héroe siempre hay una tragedia. No sé si estás de acuerdo.

R: Absolutamente. Siempre que creo una obra intento hablar de la vida de las personas. En Héroe Desvelado partimos del concepto de Las Cuatro Caras del Héroe, del psicólogo Francisco Peñarrubia, y ahí la tragedia está muy presente: cada una de esas caras nace de una herida. Pero lo que más me interesa contar no es la herida en sí, sino lo que se construye después: cómo cada tragedia, bien mirada, se convierte en aprendizaje y en una versión más consciente de uno mismo. Creo firmemente que no hay tragedia que no se pueda transformar en algo constructivo si le damos tiempo y la miramos con perspectiva.

Manuel Ruiz
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