En el corazón de la Mezquita Catedral de Córdoba hay un espacio que no se puede visitar. Al inicio de la que fue la segunda ampliación de la Mezquita Catedral, la de Al Hakem II, está enclavada la conocida como Capilla Real, un espacio reformado por el rey Enrique II de Castilla a finales del siglo XIV y donde decidió enterrar a su padre, Alfonso XI, y a su abuelo, Fernando IV, también reyes de Castilla. Los monarcas estuvieron sepultados en el corazón de la Mezquita de Córdoba cuatro siglos más. En el siglo XVIII sus restos fueron trasladados a la iglesia de San Hipólito, donde permanecen, también en Córdoba.

Ahora, el Gobierno va a restaurar la Capilla Real de la Mezquita Catedral. El Ejecutivo acaba de sacar a licitación la contratación de unas obras en las que tiene previsto invertir 530.200 euros. El Gobierno recupera así las inversiones en la Mezquita de Córdoba, en plena polémica por la titularidad del histórico edificio cordobés. Uno de los argumentos esgrimidos por una comisión de expertos reunida por el Ayuntamiento de Córdoba, de la que formó parte la exvicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, fue la existencia de la Capilla Real, como prueba de que en puridad la Mezquita de Córdoba pertenecía al Estado y de que Fernando III El Santo solo cedió a la Iglesia su gestión pero nunca le otorgó la propiedad. De lo contrario, jamás se hubiera podido enterrar en su corazón a dos reyes de Castilla.

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