Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Morente vive: la luz de la palabra del padre

Concierto Omega 30 Aniversario en el 45º Festival de la Guitarra

Marta Jiménez

12 de julio de 2026 12:09 h

0

Mariana tiene casi 18 años y se sabe el disco Omega de memoria. Ni en sus mejores sueños imaginó poder verlo alguna vez en directo sin tener que atravesar algún agujero de gusano. Le quedaban aún muchos años para nacer cuando Enrique Morente y Lagartija Nick volvieron a unir Granada y Nueva York en unos de los saltos al vacío más valientes, experimentales y anárquicos de la historia del rock y de la historia del flamenco.

Mariana viste camiseta morentiana y de su pantalón cuelga una corbata a modo de pañuelo donde está estampado el Lorca de Poeta en Nueva York. En el estreno en Córdoba -en el FGC- de la gira que conmemora los 30 años de aquella revolucionaria grabación, la joven está pletórica tras un concierto en donde ha gritado versos de Federico y de Leonard Cohen en mitad de una tormenta de guitarras y batería. Es verdad que su presencia ha bajado (bastante) la media de edad de la grada, pero resulta esperanzador que la frescura que representa pueda ser la única capaz de cambiar el sistema desde dentro.

Kiki Morente tal vez también lo sepa, y ha tenido la valentía de tomar el relevo generacional en este aniversario junto a la banda que grabó Omega con su señor padre, Lagartija Nick. El menor de la saga flamenca ha cargado sobre sus hombros nada menos que la responsabilidad de suceder a un progenitor insustituible. De traer el Omega al presente con la libertad creativa por bandera. De gritar al mundo que hace tres décadas quién dijo miedo a buscar con avidez nuevos sonidos, a los choques culturales y a desafiar los límites saliendo de los ecosistemas tradicionales.

“Se tardan tres vidas en llegar aquí”, confesó Antonio Arias bajo su sombrero desde el lado de Lagartija: la de Lorca, la de Leonard Cohen y la de Enrique Morente. En Córdoba se añaden tres Omegas a este triángulo. El del 97 en el Gran Teatro, pocos meses después de su aparición, con puristas saliéndose de la sala con indignación ante el sacrilegio que escuchaban; en 2009 en La Axerquía, con los Morente al completo, la aparición de Vicente Amigo, que tocó en el histórico disco, en una noche entrañablemente desastrosa donde se arrancaron hasta por Michael Jackson; y de nuevo en el teatro al aire libre en esta versión 3.0, ya sin el patriarca.

Concierto Omega 30 Aniversario en el 45º Festival de la Guitarra

Con Manhattan (First We Take Manhattan) y Kiki enfundado en una chaqueta lorquiana, con sillas de enea en escena bajo la batería que esta vez no comandaba el gran Eric Jiménez -una gran frustración- comenzó un espectáculo que en Córdoba tardó en calentar y que fue de menos a más. En escena, los cuatro músicos de Lagartija, un cuadro flamenco en los coros y Montoyita, tío de Kiki, a la guitarra, uno de los pocos que participó en la grabación original de 1996.

Las máscaras blancas fueron apareciendo sobre los rostros de los músicos. Llevaban dibujos lorquianos, de lágrimas, de lunas. Había en esta puesta en escena ecos de La Barraca o de El Público, la obra de “teatro imposible”, como el mismo Federico la denominó, sobre el amor universal, el que debe ser vivido en libertad. Una dramaturgia que flota en el Solo del pastor bobo, perteneciente a uno de los cuadros de la obra.

Con cresta de flores y máscara entra en escena Israel Galván. El Premio Nacional de Danza suma vanguardia a la propuesta escénica de esta revisión, y entre el flamenco y la danza contemporánea acompaña Niña ahogada en el pozo, mientras Mariana grita desde la grada “...que no desemboca”.

Justo esa es la emoción de la noche, de cualquier noche de Omega más allá de la distorsión: el rito colectivo de cantar versos de Lorca. Una quimera entreverada con palos flamencos, guitarras electricas y batería donde se entonan imágenes tan potentes como “La aurora de Nueva York tiene cuatro columnas de cieno y un huracán de negras palomas que chapotean en las aguas podridas” o “Asesinado por el cielo, entre las formas que van hacia la serpiente y las formas que buscan el cristal”.

Concierto Omega 30 Aniversario en el 45º Festival de la Guitarra

Qué concierto en qué rincón del planeta supera eso.

De Cohen brilló el Aleluya, un alegato por la paz en la noche cordobesa y una plegaria flamenca que Morente no incluyó en el primer Omega de los 90. De Lorca y de Cohen tampoco faltó el Pequeño vals vienés, una de las versiones más desafortunadas del disco, que no mejora en esta nueva revisión a dos voces entre Kiki Morente y Antonio Arias, y que llegó en el bis tras un impresionante primer cierre con el nocturno de Brooklyn Bridge, Ciudad sin sueño, con la banda al completo dándolo todo y Galván danzando entre ellos.

Como guinda, La Pelota, madre de Kiki, entrando en escena a bailar con Galván en la traca final. Un guiño para muchos al anterior Omega de La Axerquía, donde fue corista flamenca junto a sus hijas y un joven Kiki, todos alrededor de Enrique. Una atmósfera festiva para un concierto que fue, en realidad, una marcha fúnebre que miró al cielo.

Y a la vez, una celebración de la vida, humilde y dignamente defendida, donde pesan mucho quienes ya se han ido, Enrique Morente y Jesús Arias, entre los más cercanos a los músicos. Una ceremonia tan sanadora que Mariana ha decidido irse a vivir a Granada.

Concierto Omega 30 Aniversario en el 45º Festival de la Guitarra
Etiquetas
stats