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Crónica
Y siempre voy a La Axerquía por si apareces

El concierto de Los Planetas en el Festival de la Guitarra

Marta Jiménez

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El concierto de Los Planetas en el Festival de la Guitarra (FGC) llegó 25 años tarde. Los señores de las guitarras distorsionadas, ruidosas, emocionantes ya se habían convertido en 2001 en la espina dorsal del indie rock en España, una época en la que esa etiqueta aún guardaba tantas capas como las canciones de los granadinos. Y el FGC de aquellos años bien los hubiera merecido, tal y como los recibía con locura entonces festivales como Sonorama o el FIB.

En aquel segundo año del siglo XXI, los de Jota ya habían publicado Unidad de desplazamiento, tras la bomba de Una semana en el motor de un autobús (1998), demostrando que eran mucho más que un fenómeno pasajero de los 90. Pero en Córdoba, donde son conservadores hasta los comunistas, los programadores de la cita con la guitarra, por lo que sea, no les han visto cabida hasta ahora.

Recuerdo en los dosmiles argumentos tan peregrinos para no contratarlos como el de que habría que crear un escenario “joven” para estas bandas, que solo venían a tocar a garitos por entonces (B18, Surfer Rosa). Era como querer mandarlos a un lugar antisistema de tan serio y señoro festival.

El concierto de Los Planetas en el Festival de la Guitarra

El caso es que tal vez Los Planetas ya han entrado en el territorio gerontocrático que da caché a este festival, o, tal vez, alguien ha pegado un puñetazo en la mesa para saldar esta deuda histórica. La realidad es que hemos tenido que esperar a que la banda haya hecho su viaje de ida y vuelta al flamenco, a tener todos un móvil con redes sociales en la mano, al fin de la socialdemocracia, a tener la inocencia del todo perdida, al feminismo revisando sus rencorosas letras para ponerlas en su sitio, y, sobre todo, a tener un cuarto de siglo más, para vivir una noche planetera junto al Guadalquivir.

Y a Florent se le rompió la guitarra como agravio poético. Pero vayamos por partes.

Florent en el concierto de Los Planeta. Festival de la Guitarra

Para empezar, honradez: el titular de esta crónica homenajea (copiando, claro) al gran Paco Camero y su maravilloso artículo sobre la noche de celebración del 30 aniversario de Los Planetas en el CAAC de Sevilla. Íntimamente, muchas nos pusimos la camiseta de los dosmiles en Córdoba para revivir aquellos maravillosos años -nostalgia, sí ¿qué pasa?- e hicimos algunas cosas que ya no hacemos, como cantar a voz en grito mientras saltábamos en una noche de brisa en la colina del teatro. Oh, milagro.

La primera alegría fue ver a Eric. El mítico batería de la banda, el de los cuatro millones de golpes, apenas suele acompañar las últimas giras del grupo. Aquí tuvimos suerte. Verlo tocar la batería es de reclinatorio: un espectáculo en sí mismo. No en vano la tocaba en el pasado bajo palio literal, algo que hoy no permitirían los Abogados Cristianos. Su crescendo en ese temón llamado La caja del diablo sigue poniendo los pelos de punta.

Pero eso fue al final. Para comenzar dispararon con Segundo Premio, la canción que dio nombre a la película de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez y que nos desveló que en sus letras, no solo fueron campeones del rencor con sus parejas, sino también entre ellos mismos.

El concierto de Los Planetas en el Festival de la Guitarra

Problemas varios de sonido después, una guitarra de Florent que no paró de darle la noche, Jota cantando para dentro como marcan los cánones o temas que se deberían replantear en directo como Espíritu olímpico, el concierto levantó el vuelo tras una etapa valle oscura, psicodelicamente calmada, muy Jesus and Mary Chain, llena de Corrientes circulares en el tiempo y con Fosforito dejando de asomarse a la reja. Un gran homenaje.

Así explotaron los grandes hits, poniendo banda sonora a unos vídeos y gráficas tan fantásticas y coloristas como acostumbran: David y Claudia, Un buen día, De Viaje, Alegrías del incendio -Fosforito de nuevo, que las diosas del flamenco tenga en su gloria- o Pesadilla en el parque de atracciones. Mendieta volvió a marcar un gol realmente increíble aquí, para qué engañarnos.

Una tormenta de guitarras para un festival. Un gran concierto pese a las circunstancias. Una espinita menos de tantas que nos hemos quitado con un grupo, que, entiendan señores, levanta tantos sentimientos de amor/odio para cualquier mujer fan de su generación. Pero celebremos que siguen vivos. Que estamos vivas.

Aunque 25 años después, te juro que es peor.

Fan de Los Planetas con la camiseta de Mendieta cuando jugaba en el Valencia
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