La Filmoteca: el espejo de nuestra historia

Fotograma de una de las películas rodadas entre 1931 y 1932, por el profesor de Anatomía Martín Ribes, de la Facultad de Veterinaria de Córdoba y que han sido restauradas recientemente por la Filmoteca de Andalucía.
La institución recupera y preserva el legado fílmico que se ha rodado en Andalucía desde 1914

Demos un paseo por la Filmoteca de Andalucía. En agosto, sus puertas han estado cerradas para el público, pero su actividad ha seguido dentro. Aunque la sala de exhibición careciese de público, la cabina del operador ha continuado con su dale-que-te-pego, vomitando imágenes; ya sea con su flamante proyector digital o con los dos voluminosos aparatos para película de celuloide. Una labor que tiene funciones de chequeo, análisis, prueba y catalogación. Y es que una de las funciones básicas de esta institución es la preservación, restauración y recuperación de la historia fílmica de Andalucía.

Hace calor en el pequeño cubículo de donde salen los sueños en forma de cañón de luz. Una estrechísima escalera comunica este espacio con la sala de proyección. Junto a la cabina del operador, otra habitación oscura sirve de laboratorio de pruebas para evaluar de manera rápida el estado de muchas de las películas que llegan. Dos mesas de montaje analógicas (aquellas en las que el técnico, cortaba, pegaba y ensamblaba tiras enteras de películas para hacer magia con los fotogramas) sirven para echar un vistazo al material. Hoy, en la pantallita del voluminoso aparato, asoman los tonos sepias de una película castigada por el tiempo. Un Seat 600 rosado (debió de ser blanco) se para ante una casa andaluza cuyos muros encalados se han tornado naranjas.

“Recibimos mucho material en estados muy diferentes”, cuenta Pablo García Casado, director de la Filmoteca. “A veces, las películas están tan castigadas que es necesario mandarlas a un laboratorio fotofílmico para que las limpien y restauren en profundidad. Ahora estamos trabajando con muchas películas de las grandes bodegas de Jerez. Durante años hicieron anuncios comerciales rodados en cine y guardaban latas y latas. Muchos no saben qué hacer con eso y nos lo mandan”, prosigue García Casado.

“Tenemos desde películas de Super 8 de particulares a celuloide de 35 milímetros de anuncios”, cuenta el director. En sus más de 25 años de historia se han restaurado alrededor de 200 películas.

La película más antigua que guardan sus cámaras frigoríficas del sótano es Un día por Málaga, que rodó el catalán José Gaspar en 1914, entre otros lugares, por el parque Alfonso XIII y que fue restaurada hace dos años.

Este tesoro es una excepción. Más de 90% del material rodado en los primeros años del cine en España y en Andalucía ha desaparecido. “Con la llegada del sonoro, todo aquel material perdió su el sentido en la época. Además, hasta hace relativamente poco no existía una conciencia de preservación. El cine era una industria y cuando una película había terminado su ciclo comercial, perdía el valor. O se guardaba de cualquier forma o se tiraba o, como ocurrió con la Segunda Guerra Mundial, las películas se reciclaban porque de sus componentes químicos se podían extraer explosivos”, recuerda el director de la Filmoteca.

Por eso, cada nueva adquisición es un verdadero tesoro. Cada vez que llega una caja metálica con película (algunas son latas de galletas danesas, donde han dormido las imágenes durante décadas) es como si la Filmoteca y la memoria colectiva de un hipotética mente social recuperasen una vieja conexión neuronal olvidada. Como cuando aparecieron la decena de películas rodadas entre 1931 y 1932 por el profesor de Anatomía Martín Ribes, de la Escuela de Veterinaria de Córdoba. El docente recogió los trabajos de sus compañeros y los estudiantes en clases prácticas y viajes de estudios. Los rollos fueron redescubiertos y restauradas recientemente por la Filmoteca de Andalucía.

La recuperación de imágenes rodadas por Martín Ribes y ahora eternizadas por la Filmoteca, junto a las del paseo regio por Málaga o el simple anuncio del brandy Soberano, ayudan a comprendernos a nosotros mismos un poco mejor.

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