Nyman íntimo y épico

Michael Nyman en un momento de su actuación en el Gran Teatro de Córdoba | BRAULIO VALDERAS

Un Gran Teatro abarrotado se entregó al talento de Michael Nyman, que volvió a Córdoba 25 años después -estuvo en el 92, en el mismo escenario, en una actuación con la Orquesta Andalusí de Tetúan- dentro de la gira que, con el título de Antología, conmemora los 40 años con su banda, The Michael Nyman Band. Un vistazo al patio de butacas en el inicio del espectáculo dejaba testimonio de la expectación que el artista, de 73 años, había levantado en la ciudad; el jolgorio generalizado al final -después de casi dos horas de concierto, con varios bises y ovaciones con el personal en pie- confirmó que la propuesta no había fallado. Mientras Nyman, con sus eternas gafas de marca Urbino, sonreía y aplaudía con parsimoniosa gratitud, algunos de los componentes de su banda sacaban el móvil para fotografiar desde el escenario la apasionada reacción del público cordobés.

El polifacético creador londinense presentó un programa en el que, por orden cronológico, repasó sus principales temas y, especialmente, los trabajos en bandas sonoras de filmes como The Draughtsman’s Contract, Drowning By Numbers o Prospero’s Books, dentro de su colaboración con el cineasta Peter Greenaway. No faltó la esperada -los vítores del auditorio así lo indicaron con fidelidad- interpretación de The Heart Ask Pleasure First, de la BSO de la película El Piano, de Jane Campion, una de las más vendidas de la historia.

El extraordinario nivel de los músicos de la Michael Nyman Band desató pasiones. Gaby Lester (violín), Charles Mutter (violín segundo), Kate Muster (viola), Tony Hinnigan (violonchelo), David Roach (saxofones), Simon Haram (saxofones), Andy Findon (saxofón barítono y flauta), Toby Coles (trompeta), Paul Gardham (corno francés), Nigel Barr (trombón bajo) y Martin Elliott (bajo) respaldaron a Nyman, quien dirigía desde su piano un concierto que ofreció exactamente lo que cabía esperar. El pionero del minimalismo no mostró nada nuevo ni nadie se lo pidió en un concierto sólido, en el que predominaron las piezas enérgicas en las que la Nyman Band mostró su buen oficio. Entre lo íntimo y lo épico, el compositor británico dejó su sello en Córdoba como uno de los nombres referenciales de la música europea contemporánea.

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