Los vecinos de Cañito Bazán reciben una indemnización de 750.000 euros

Trabajos de apuntalamiento en el local en el que se inició el fuego | MADERO CUBERO
Los propietarios consiguen el dinero de las compañías de seguros, mientras avanzan los trabajos de reparación, cifrados en más de 800.000 euros | Dos bloques permanecen desalojados

La comunidad de propietarios del bloque de viviendas de Los Jardines de Trassierra, en Cañito Bazán, que sufrió un voraz incendio en enero que forzó el desalojo de siete bloques, han recibido ya una primera indemnización por parte de la compañía de seguros de 750.000 euros. Los propietarios esperaban esta noticia como agua de mayo, ya que la reparación de todos los bloques de pisos está siendo muy costosa. Los cálculos la cifran en más de 800.000 euros. De momento, según han confirmado fuentes vecinales, los vecinos no han tenido que aportar ni un euro a una reparación que está siendo muy compleja.

Así, pese a que el próximo lunes se cumplirá medio año desde que un incendio en un bazar chino obligase al desalojo de más de un centenar de familias de varios bloques del edificio Los Jardines de Trassierra, treinta de esas familias están igual que entonces: siguen sin poder acceder a sus casas debido a la gravedad de los daños que sufrió el inmueble y que han obligado a afrontar una costosísima reforma que se se va más allá de los 800.000 euros.

Según las fuentes consultadas por este medio, todos los habitantes de los bloques 13 y 14, los más afectados por las llamas declaradas en el bazar chino, siguen sin poder volver a sus casas. El resto de afectados, unas 80 familias, han ido volviendo “con cuentagotas” y tras mantener de forma individualizada conversaciones con los seguros y los responsables de la reforma del edificio, en el que ya se han completado prácticamente la reforma de las zonas comunes, pero en el que falta mucho por hacer.

Ahora, se están ultimando los trabajos de reparación en los bloques de viviendas. Fuentes vecinales han detallado que lo más complejo puede acabar siendo la pintura de la fachada, en la que las compañías de seguros no acaban de ponerse de acuerdo. Mientras tanto, prosiguen las labores en el resto de los bloques siniestrados, mientras la treintena de vecinos que siguen desalojados esperan volver a sus casas ya después del verano y poner punto y final a un infierno que empezó en la noche del pasado 20 de enero.

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