Los últimos en ladrar serán los primeros... en el reino de los cielos

El Zoológico acoge el tradicional día de San Antón con la bendición de docenas de mascotas de todo tipo, aunque la mayoría eran perros

Por encima de todos los sonidos en el parque zoológico de Córdoba, donde habitualmente se escuchan graznidos, berridos, mugidos, rugidos y algún maullido, esta mañana el sonido dominante era el de los ladridos. Docenas de perros acompañaban a sus dueños a la tradicional bendición de mascotas con motivo del día de San Antón.

Hacía frío, y muchos animales iban protegidos de las bajas temperaturas con singulares abrigos de invierno. Era, por así decirlo, su ropa de domingo. No en vano, iban a una especie de misa. Poco a poco, y sobre las 12.00 del mediodía, el parque zoológico se fue poblando de mascotas, acompañadas por sus dueños, muchos de ellos niños.

Aunque la mayoría de las mascotas eran perros, el animal de compañía por excelencia, había animales para todos los gustos. Gatos con collar de paseo estilo perro, cobayas, pequeños ratones, tortugas, pajaritos... Pero lo que abundaba era la raza canina, de ahí que los ladridos se oyeran allende el parque zoológico. Muchos, los más territoriales, le ladraban al perro de al lado. Otros, estaban excitados por la presencia de tantos olores distintos en tan poco espacio. Los más educados y formales aguardaban pacientemente la cola que se fue formando para recibir el agua bendita.

Finalmente, un sacerdote procedió con romero y agua bendita (ayudado de un monaguillo) y los animales fueron recibiendo uno a uno la bendición en perfecto orden de cola. Muchos fueron premiados después por su buen comportamiento con una chuchería patrocinada por una conocida marca de comida para mascotas. El último en ladrar fue el primero... en el reino de los cielos. Y tuvo su premio.

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