Turistas de Madrid, Italia y Valencia: los últimos en pisar la Mezquita antes de su cierre por el coronavirus

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Imagen insólita la que está viviendo la Mezquita-Catedral durante toda esta semana debido al aumento de contagios por coronavirus en España y Córdoba. Más aún durante la mañana de este viernes: un centenar de personas en el Patio de los Naranjos y otro tanto de turistas en el interior del monumento. Los propios trabajadores, aquellos que aportan su testimonio, aseguran que la imagen dista muy poco de la vivida durante estos días en los que la enfermedad ha hecho mella en el país, decretándose el estado de alarma, aunque sí notan el descenso de visitas.

Sin saberlo, estas personas se han convertido en los últimos turistas que pisarán la Mezquita-Catedral hasta el próximo día 1 de abril. A las 13:00, el Cabildo Catedral hacía pública la decisión de cerrar el monumento este viernes a las 19:00. En las taquillas, un problema en la emisión de tickets hacía aumentar la cola por momentos, una ristra de turistas procedentes de Francia, Holanda, del municipio madrileño de Majadahonda e Italia, graves zonas afectadas por el coronavirus. Acceden sin problemas a la Mezquita-Catedral.

Al igual ocurre con dos familias procedentes de Palma de Mallorca. Ante la pregunta de responsabilidad o miedo por el coronavirus, aseguran que “nada” podrá superar la “odisea” que llevan vivida desde el pasado lunes, cuando volaron desde las islas hasta Barcelona. Allí embarcaron en un crucero rumbo a Italia pero el pasado martes, tras el anuncio del cierre de los puertos italianos, la embarcación dio la opción a los pasajeros de continuar con el crucero dentro del barco o volver de nuevo a Palma de Mallorca. Eso hicieron y tomaron rumbo a Andalucía. Córdoba concretamente ya que una de las familias tiene vivienda en la capital. “No tenemos miedo a nada. Lo que te tenga que pasar te va a pasar y punto. Hemos estado en el barco con personas procedentes de Italia y China, por ejemplo, y queremos disfrutar de las vacaciones”, expresan, antes de entrar a la Mezquita.

Otras dos turistas se adentran en el monumento acompañadas de mascarillas. Proceden de Valencia y tenían planeado su viaje a Andalucía desde antes de que estallara la pandemia. Reconocen que “pueden ser portadoras del virus” y por eso protegen sus bocas. Pero, aún así, han decidido viajar a Córdoba. El tour por Granada lo han descartado después del cierre de la Alhambra y mañana sábado abandonarán la capital cordobesa. Poco más pueden contar ya que personal de seguridad les recuerda la prohibición del Cabildo de hablar con los periodistas.

La crítica situación que vive Córdoba la han notado, como no podía ser de otra manera, los guías turísticos. Inmaculada Villafranca es una de ellas. Para esta semana y para este finde tenía multitud de grupos cuyas cancelaciones se han ido produciendo en cascada. “Desde anoche, las suspensiones no han parado pero no sólo para ver la Mezquita, sino todos los monumentos que se han cerrado: Medina Azahara, el Alcázar o la Sinagoga”, cuenta esta mujer, que ha permanecido en el Patio de los Naranjos “por si hubiera alguna persona que quiere recibir una visita guiada”.

Y si inusual es esta imagen en la Mezquita-Catedral, más lo es aún en los alrededores. El silencio ha sustituido al bullicio y al repiqueteo de los caballos. Apenas algunas personas pasean y un vendedor de lotería en la Puerta de los Deanes mira incrédulo a su alrededor. Los trabajadores de la empresa de los autobuses turísticos City Sightseeing no han tenido apenas pasajeros en sus vehículos. A las 12:00, el número era tan sólo de cuatro, una cifra que tenderá a bajar durante los días que dure el cierre del monumento más importante de Córdoba y el estado de alarma.

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