¿Cuáles son las causas para que el paro en Córdoba esté en niveles precrisis?

Obreros trabajando en una obra en Córdoba | MADERO CUBERO

El escritor Mark Twain escribió que “hay tres clases de mentiras: la mentira, la maldita mentira y las estadísticas”. Y desde luego, depende de cómo se lean así serán interpretadas. Pero hay datos que son verdades inapelables, que en un contexto concreto se llenan de matices y quizás no tan absolutas. Por ejemplo, este jueves, cuando a nivel nacional el paro detectado por la Encuesta de la Población Activa se había disparado, en la provincia de Córdoba había descendido a niveles precrisis. ¿Cómo es posible que haya ocurrido? ¿Son ciertos esos datos?

Los datos de la encuesta son inapelables. Desde el año 2008 no había un nivel de paro tan bajo en la provincia como en el primer trimestre de 2019. Pero, ¿a qué se debe? La estadística del Instituto Nacional de Estadística (INE) tiene muchas respuestas. Solo hay que comparar lo que ocurría en 2008 y lo que ha pasado ahora.

Muchos escépticos de estos datos de desempleo lo achacaban a que en todos estos años de crisis económica se ha producido una enorme emigración, especialmente de trabajadores, a otras provincias o incluso al extranjero. Y es cierto, pero por sí solo no explica este descenso. Un dato: en el primer trimestre del 2019 en la provincia de Córdoba hay una población mayor de edad compuesta por 652.000 personas. De todas, la población activa está compuesta por 367.100 personas. Otro: en 2008 el número de cordobeses mayor de edad era de 660.400 personas. En cambio, la población activa era de 390.700.

Es decir, los cordobeses activos han caído en 23.600 personas. Ese es el número exacto de trabajadores que ha perdido la provincia de Córdoba, personas que o bien se han jubilado, o bien han emigrado o bien han fallecido. ¿Esas 23.600 personas menos de población activa explican por sí solas el descenso del paro en la provincia? Tampoco, teniendo en cuenta que en Córdoba llegó a haber más de 140.000 parados en el año 2012, el año en el que la crisis tocó techo. Pero ayuda. Es decir, sería uno de los factores que explican esta caída del paro. Pero hay más.

La estadística no es una ciencia exacta. Y dos más dos no son cuatro, como lo explica que en Córdoba el número de personas ocupadas sea hoy mucho menor que el que había en 2008. A saber. Según el INE, en el primer trimestre la provincia tiene a 289.800 personas trabajando (en esta estadística no se señala si están o no dadas de alta, solo que trabajan). En 2008 los ocupados eran 320.100 cordobeses. Es decir, hay 31.300 ocupados menos en este tiempo. No solo hay 23.600 activos menos. También hay 31.300 personas menos trabajando. ¿Y explican estos dos datos por sí solos la bajada del paro? Pues tampoco. Hay más.

En la provincia de Córdoba hay un total de 3.600 personas más consideradas inactivas que en el año 2008. Es decir, hay 284.200 cordobeses mayores de edad que no trabajan, bien porque están jubilados, bien porque están estudiando (aunque sean mayores) o bien porque directamente han renunciado a tener un trabajo más en su vida. Por tanto, la EPA ofrece el siguiente retrato en la provincia de Córdoba: hay menos población, ha caído el número de activos, ha bajado el número de ocupados y ha subido el de personas jubiladas o que directamente ya saben que no van a volver a trabajar. ¿Explica por sí solo este dato el descenso del paro? Tampoco. Pues faltaría una última variable.

Efectivamente, está la recuperación económica. Hay más trabajo, pero no en todos los sectores. El primer trimestre del año siempre es bueno en una provincia como Córdoba, donde el sector de la agricultura tira con muchísima más fuerza que el resto. El olivar y la naranja han generado, en cifras gruesas, 10.000 puestos de trabajo solo en un trimestre. Mientras, ni la industria ni el sector servicios han perdido trabajadores (tampoco los han ganado) pero sí que lo ha hecho el sector de la construcción, que está teniendo muy buen comportamiento desde hace varios trimestres.

Es decir, el paro ha bajado, pero por una mezcla de recuperación económica y, también, por los devastadores efectos de la crisis que ha dejado una población mermada, un menor número de trabajadores y una tasa de actividad muy baja y casi desconocida: poco más del 56%. Ahí está la respuesta de la EPA. La estadística no miente tanto.

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