CRÓNICA

Domingo en el túnel de aire que lleva al Jardín de los Poetas

Dentro del 'gusano azul' de 'La ocupación estética'.

En el interior, diversidad de opiniones. “No sé, es raro”. “Es por la luz”. “Es el color azul éste”. Algunas comparaciones eran más escatológicas, otras más espirituales. Había quien contaba los pasos, quien lo atravesaba patinando y quien lo hacía a dos ruedas, o quien rezaba para que la cremallera se abriera sin problema y se pudiera ver la luz al final del túnel.

También quien, para entrar en su casa, tenía que bordearlo. O quien lo miraba desde el balcón o se preguntaba qué era eso, intrigado, desde la terraza del Bar Millán, con la tostada y el café en la mesa y el olor a churros penetrando desde la calle Frailes.

Era domingo en el Barrio de San Lorenzo y, entre el repicar de las campanas, ha comenzado a sonar el ronroneo de un motor de inflado. Así ha comenzado, a primera hora de la mañana, el montaje de un itinerario hinchable con forma de gusano azul gigante que se ha instalado entre la calle San Juan de Palomares y el jardín de los Poetas.

Apenas cien metros. Un paseito corto distinto, por cortesía de las jornadas La ocupación estética, organizadas por la Fundación Artdecor y el Ayuntamiento de Córdoba, y en cuyo desarrollo ha participado el arquitecto y profesor Antonio Cobo, especialista en este tipo de arquitectura urbana efímera.

Los primeros en atravesar el túnel han sido los responsables del montaje. Los segundos, los vecinos de la calle, que no han puesto pegas al pasaje de aire, aunque alguna residente haya tenido que pasar escoltada pegada a la pared para entrar en su casa. De hecho, una de las primeras personas en atravesar el túnel ha sido una vecina de la calle, que tras preguntar qué se estaba montando, no ha dudado en bajar con su nieta a comprobarlo por sí misma.

Los niños, por supuesto, son los que más disfrutarán de este tipo de estructuras, en cuyo interior hay una sorprendente paz y se genera una atmósfera casi de ciencia ficción. El juego de la luz sobre la estructura, unido a la sensación de aislamiento, hacen de el pasillo una especie de burbuja urbana.

Un espacio onírico que conduce a un barrio antiguo por un lado y a un parque moderno por otro, y del que, aunque uno no sale cambiado, sí que percibe haber experimentado un momentáneo paréntesis.

El itirinerario hinchable estará en la calle San Juan de Palomares hasta las 14:00 del domingo 24 de abril

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