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Cronología de un cierre controvertido: Córdoba se queda otro verano sin tres cines al aire libre

Las dudas que deja en el aire el cierre de tres cines de verano de Córdoba

Juan Velasco

17 de junio de 2026 20:02 h

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¿El cierre este verano de los cines Delicias, Fuenseca y Olimpia es una decisión esperada o el resultado de un desacuerdo empresarial? La duda está sobre la mesa y es el último capítulo de una historia que arrancó con la muerte del empresario cinematográfico Martín Cañuelo y que se ha acelerado durante el último año hasta llegar a este miércoles, en el que se ha puesto sobre la mesa una cuestión que cuesta descifrar: si estos espacios, considerados una tradición por los cordobeses, pueden o no tener licencia de actividad para funcionar como cines durante la temporada estival.

La cronología ayuda a entender cómo se ha llegado hasta esta situación. Si esto fuera una película, habría que empezar con un flashback hasta el 28 de abril de 2023, día en el que murió Martín Cañuelo. El empresario había sido durante décadas el alma de los cines de verano cordobeses, y su desaparición abrió un periodo de incertidumbre sobre el futuro de los tres recintos que había gestionado durante 40 años, la mayoría de ellos como propietario. Aquel año, lógicamente, no hubo cine de verano y tocaba esperar.

El 28 de mayo de 2024, los herederos de Cañuelo anunciaron un acuerdo con el empresario cordobés Antonio Amil, que no se dedicaba al cine sino a la exportación, para reabrir los cines Delicias, Fuenseca y Olimpia. El objetivo declarado era garantizar la continuidad de las proyecciones y desarrollar actividades culturales durante todo el año. Aquel año, sin embargo, solo abrieron dos (el Olimpia nunca retomó las proyecciones tras la muerte de Cañuelo y, de hecho, está en estado semirruinoso).

Antonio Amil, en el centro, en el Cine Fuenseca.

Los primeros problemas con el nuevo propietario llegaron una vez terminado el periodo estival. Algunos colectivos vecinales no vieron con buenos ojos la promoción de eventos más ligados a la hostelería y la actividad concertística en el Delicias y el Fuenseca. Y a eso se le sumó que, menos de un año después del anuncio de la reapertura, concretamente el 11 de abril de 2025, Antonio Amil presentó públicamente un ambicioso proyecto para construir más de 500 plazas de aparcamiento subterráneo bajo los tres cines.

El empresario defendía que la iniciativa permitiría asegurar la viabilidad económica de unos espacios cuya explotación cinematográfica consideraba insuficiente para garantizar su supervivencia. Sin embargo, el 1 de agosto de 2025, la Gerencia Municipal de Urbanismo emitió un informe desfavorable que tumbó la propuesta. Los técnicos concluyeron que la protección patrimonial de los tres recintos y la normativa urbanística vigente impedían desarrollar ese proyecto.

Cine Delicias en verano de 2024

La operación de compra paralela

Mientras tanto, se desarrollaba otra operación en paralelo. El 3 de marzo de 2025 los propietarios de estos tres cines, los herededores de Martín Cañuelo, habían comunicado formalmente al Ayuntamiento su intención de vender conjuntamente los tres cines por 400.000 euros a Amil, y ofrecían por tanto el derecho de retracto y tanteo al Ayuntamiento de Córdoba, al entender que, como tenía un contrato de alquiler vigente, tenían prioridad. Una semana después, el 10 de marzo de ese mismo año, el alcalde, José María Bellido, notificó la renuncia municipal a ejercer el derecho de tanteo y retracto para adquirirlos.

La operación no se cerró entonces, pero sí acabaría culminando un año más tarde. El 26 de marzo de 2026 Antonio Amil formalizó finalmente la compra de los tres recintos por 300.000 euros, una cantidad muy inferior a las valoraciones que históricamente había manejado el propio Ayuntamiento para alguno de estos espacios. Hubo días antes un nuevo contacto con el Ayuntamiento que, de nuevo, tenía la presunta potestad de imponerse y quedarse con los cines por 300.000 euros. De nuevo, con la firma del alcalde, el Ayuntamiento renunció a ello.

No se hizo público en ningún momento. Y, para entonces, el Ayuntamiento y el propio alcalde habían anunciado la creación de una línea específica de ayudas de alrededor de 100.000 euros destinada a garantizar la continuidad de los cines de verano, argumentando que la actividad no resultaba económicamente sostenible sin apoyo público, y que estas ayudas podían complementar a las que ya se daban al Fuenseca y el Delicias en concepto de alquiler del espacio para eventos puntuales (un ejemplo, este mismo sábado, para un directo de la Noche Blanca del Flamenco).

La polémica se intensificó el 26 de mayo de 2026. Era Lunes de Feria cuando trascendió que el Ayuntamiento había rechazado no una sino dos oportunidades para adquirir los cines por importes muy inferiores a las valoraciones históricas realizadas por el propio Consistorio. Fue entonces cuando se conocieron los pormenores de la operación de compra, que había permitido a Amil hacerse con los tres espacios por 300.000 euros, un tercio del valor catastral, cercano al millón de euros.

Pleno ordinario de junio del Ayuntamiento

El Pleno del 10 de junio y la respuesta de Urbanismo

El debate llegó al Pleno municipal el 10 de junio. Allí, el presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, justificó la renuncia municipal apelando a un informe jurídico que, según explicó, impedía ejercer el derecho de tanteo en la vía administrativa. Dicho informe, sin embargo, todavía hoy, no ha sido mostrado al público. En declaraciones a este periódico, Torrico afirma que el titular de apoyo a la Junta de Gobierno Local fue quien argumentó que, jurídicamente, el Ayuntamiento no tenía tal derecho de tanteo que, además, “obligaba al comprador a asegurar la continuidad de la actividad de los cines de verano”.

Torrico ha indicado a este periódico que, al igual que el Ayuntamiento no puede comprar una librería, tampoco entiende que tenga que comprar tres cines de verano. No obstante, en el pleno del 10 de junio, el presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo dejó abierta ese día la puerta a estudiar una futura compra por la vía civil. Eso sí, tampoco nadie pensaba que el Ayuntamiento iba hacer una oferta de 300.000 euros al propietario de los cines un día después, el 11 de junio.

Amil se negó. Convocó a los medios el 12 de junio y contó que él estaba dispuesto a venderlos por 800.000 euros (la oferta más baja de las dos que asegura haber recibido) y que, al mismo tiempo, dado que no podía abrirlos esta temporada, estaba en negociaciones con los gestores del Cine Coliseo para que fueran ellos los que se hicieran cargo de las proyecciones en el Delicias y el Fuenseca a través de un contrato de alquiler.

La revelación de Amil abrió una nueva controversia política sobre el cambio de posición del Gobierno municipal, aunque quedó un tanto opacada por la posibilidad de que finalmente hubiera cine de verano en Córdoba y que de él se encargara un profesional del gremio como José María Casado, gestor del Cine Coliseo.

Antonio Amil, propietario de los cines de verano Delicias, Olimpia y Fuenseca, atiende a los medios

No obstante, este miércoles 17 de junio, Amil volvía a citar a la prensa para dar, según sus palabras, “la peor noticia que podía dar”. El propietario contaba que habían fracasado las negociaciones para alquilar los recintos a los gestores del Coliseo y aseguraba que el principal obstáculo era la imposibilidad de obtener licencia de apertura para la actividad cinematográfica.

Según su versión, Urbanismo les había trasladado que la normativa acústica vigente (el Decreto 50/2025, de 24 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento para la preservación de la calidad acústica en Andalucía) impide conceder dicha autorización. Esa parte no la negaba José María Casado, quien, en cualquier caso, iba un paso más allá y ponía sobre la mesa que las pretensiones económicas de Amil hacían inviable el alquiler.

Desde el Ayuntamiento de Córdoba, no obstante, aportaban una cuestión que tampoco había mencionado el empresario. Torrico sostiene que el Cine Fuenseca y el Cine Delicias han recibido denuncias por parte de los vecinos relacionadas con el nivel de ruido, y que eso hace inviable que Urbanismo le otorgara una licencia de actividad como cine de verano, algo de lo que sí ha podido gozar el Cine Coliseo, que carece de denuncias vecinales.

Sea como sea, tres años después de la muerte de Martín Cañuelo, los tres cines que compró en una subasta y que habían pertenecido al polémico Sandokán vuelven a estar cerrados otro verano. También se abre una cadena de interrogantes sobre la situación administrativa de unos espacios que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad pero que, si tomamos por cierta la palabra de su actual propietario, nunca han tenido los papeles en regla como actividad de cine de verano.

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