Los cines Delicias y Fuenseca no abrirán este verano tras frustrarse el acuerdo de alquiler con los gestores del Coliseo
Los cines de verano Delicias y Fuenseca no abrirán sus puertas este verano después de que haya fracasado el acuerdo de alquiler que estaban negociando sus propietarios con los gestores del cine Coliseo. Las conversaciones se han prolongado durante las últimas semanas, pero finalmente no han llegado a buen puerto debido, según Antonio Amil, propietario de los dos recintos, a una combinación de obstáculos administrativos y económicos.
Amil ha asegurado que el principal problema es la imposibilidad de obtener una licencia de apertura para desarrollar actividad cinematográfica en estos espacios. Según explica, los expedientes se encuentran tramitándose desde hace cerca de dos años y, pese a haber atendido los requerimientos realizados por la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU), la respuesta recibida este año sigue siendo negativa.
“Está con todos los papeles, pero hay un punto: no tiene licencia de apertura y no la ha tenido nunca”, ha afirmado Amil. El empresario sostiene que la GMU les ha trasladado que los recintos no podrán obtener en estos momentos dicha licencia debido a las limitaciones derivadas de la normativa sobre emisiones acústicas, una cuestión que depende de la regulación autonómica y estatal.
Según su versión, esta circunstancia impide desarrollar legalmente la actividad de cine de verano y dificulta cualquier operación de alquiler. “Nosotros llevamos dos años en precario y ahora somos los dueños. Sin licencia, el seguro no te cubre en caso de cualquier accidente”, ha señalado Amil, que sostiene además que la actual normativa de la Junta de Andalucía y del Gobierno solo permite saltarse las exenciones de ruido un máximo de 24 fechas al año.
"Estos espacios no son cines, son tres solares"
La postura de gestores del Cine Coliseo
Aunque Amil reconoce que uno de los puntos de discrepancia era que los gestores del Coliseo planteaban inicialmente alquilar únicamente uno de los recintos y vincular la operación a las subvenciones públicas anunciadas por el Ayuntamiento, insiste en que el problema fundamental era la falta de licencia para la actividad cinematográfica.
Desde la otra parte, José María Casado, el empresario cinematográfico que explota el cine Coliseo desde 2024, admite que la cuestión de la licencia suponía un obstáculo, pero subraya que la ruptura de las negociaciones no responde únicamente a ese factor. “Ha sido un conjunto de cosas”, explica el empresario a este periódico, antes de reconoce que tampoco se alcanzó un acuerdo económico porque la renta solicitada por los propietarios no encajaba con las previsiones de rentabilidad de la actividad.
“La cantidad que pide con la rentabilidad no cuadra. Abrir un cine es un riesgo que no te garantiza un resultado positivo. Sencillamente no es rentable”, ha afirmado.
Respecto a las subvenciones anunciadas por el Ayuntamiento, Antonio Amil ha puesto en duda su validez, dado que no cree que se pueda subvencionar una actividad que no tiene licencia de apertura vigente. “Estos espacios no son cines, son tres solares”, ha afirmado su propietario.
Cambio de uso: insiste en el plan de aparcamientos
Ante este escenario, los propietarios de los cines Delicias, Fuenseca y Olimpia insisten en su plan de aparcamientos. Pese a haber recibido en primera instancia la negativa a su proyecto en la Gerencia Municipal de Urbanismo, han iniciado los trámites para modificar el uso de los terrenos para que se permita el aparcamiento para residentes y el uso cultural vinculado a las proyecciones, al tiempo que podrían abrir la antigua nave de Carbonell en el Fuenseca como museo y como restaurante y habilitar parte del Delicias con uso expositivo.
Con esas actividades sobre la mesa, Amil ha aclarado que él personalmente solo organizaría sesiones puntuales de cine independiente y otras actividades culturales durante los 24 días que le permite la normativa, además de incorporar nuevos usos recreativos sin ruido para el resto del año.
“Esperamos que esto no se quede como un solar abandonado”, afirma Amil, que rechaza la posibilidad de un uso exclusivamente deportivo para los terrenos. “Nosotros no somos una ONG. Tenemos que gestionarlo para, como mínimo, empatar”, añade el empresario, que insiste en que nunca han querido depender de subvenciones públicas.
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