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Cometas de papel para los niños palestinos que llegan a Córdoba

Foto de archivo de unos niños palestinos desplazados internamente juegan junto a un mural pintado sobre los escombros de una casa en Deir Al Balah, en la Franja de Gaza. EFE/ Mohammed Saber

Aristóteles Moreno

26 de junio de 2026 20:02 h

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La primera palabra que Miriam aprendió de niña fue avión (tiyara, en árabe). Tenía tan solo once meses y los aviones de guerra israelíes sobrevolaban a diario Ibilín, el pueblo donde nació, en dirección a Líbano. Hablamos del año 1982. El Ejército hebreo había invadido territorio libanés y se plantó a las puertas de Beirut donde se atrincheraba Yasir Arafat al frente de la resistencia palestina en el exilio. Miriam Toukan nació con el ruido ensordecedor de las bombas y el motor amenazante de los aviones de combate. Fue la primera guerra que sintió encima de su cabeza, pero no la última.

Su familia es oriunda de Haifa, la mayor ciudad del norte de Israel. En 1948 fue expulsada por colonos europeos que le arrebataron su casa y la de miles de palestinos, muchos de los cuales nunca más pudieron regresar a su tierra. La familia de Miriam se partió en dos. Su padre pudo refugiarse en Ibilín, en la región de Galilea, que hoy forma parte del Estado judío. El resto vive en la diáspora ante la negativa de Tel Aviv de admitir el regreso de los refugiados, en abierto desafío a las resoluciones internacionales de la ONU.

La imagen de los aviones de guerra surcando el cielo de Ibilín se incrustó en su memoria como una alerta imborrable. Justo por eso muchos años después fundó una asociación con el nombre de Cometas de Papel. Convertir los símbolos bélicos en señales de paz ha sido el motor de su vida como artista y abogada palestina en un contexto de extrema hostilidad.

Aterrizó en Córdoba en 2017 al frente de un movimiento pacifista arabo-israelí denominado Mujeres de blanco y aquí acabó fundando una familia años después. Cantante y activista por la paz, Miriam Toukan ha alzado su espléndida voz en escenarios de medio mundo. Y ahora quiere poner su granito de arena para aliviar la dramática situación que viven miles de niños y niñas palestinas, víctimas de la brutal represión israelí, singularmente en Gaza pero también en Cisjordania.

La cantante palestina Miriam Toukan afincada en Córdoba

Hoy mismo llegarán a Córdoba ocho niños y una niña palestinos en el marco del primer proyecto humanitario puesto en marcha por Cometas de Papel, cuyo presidente de honor es Rafael Molina. “Es un sueño que tenía desde hace muchos años”, asegura Miriam. “Yo quería traer a cien niños, pero la realidad es muy complicada”. Y los recursos limitados. El proyecto está financiado por donaciones particulares y los fondos obtenidos de un concierto benéfico celebrado hace dos semanas en el Jardín Botánico.

Todos los niños vienen de Ramala, la capital administrativa de Cisjordania, ocupada ilegalmente por Israel desde 1967. Tienen entre 6 y 13 años y provienen de un club de fútbol llamado 5v5 que ha colaborado activamente en el proyecto. Muchos tuvieron que ser descartados por las dificultades burocráticas planteadas por las autoridades israelíes. La mayoría ha viajado por tierra hasta Ammán, la capital jordana, con la incertidumbre que conlleva siempre atravesar los puestos de control fronterizo. “Los padres tenían mucho miedo, pero todos querían que sus hijos pudieran salir de la zona de conflicto al menos durante dos semanas”, explica la cantante y activista afincada en Córdoba. Todos han podido visualizar en un vídeo las casas de acogida donde van a alojarse sus hijos y han tenido información detallada sobre la atención diaria que van a recibir.

Es la primera vez que los chicos van a salir de Ramala. La movilidad en los Territorios Ocupados está severamente limitada por los continuos check point militares israelíes, que complican enormemente la vida cotidiana de los palestinos. “Para ir a la universidad o al hospital tienen que esperar muchos días tres o cuatro horas en los controles militares. Son niños que viven la guerra cada día y están expuestos a la violencia permanente”, lamenta Miriam. Es difícil encontrar a un joven palestino de Cisjordania que no tenga un familiar en la cárcel o fallecido por la acción impune de los colonos o el Ejército israelí.

Son niños que viven la guerra cada día y están expuestos a la violencia

Miriam Toukan Cantante y activista palestina

Los niños están muy emocionados por pisar suelo español, donde juegan algunos de sus ídolos futbolistas. “Para los palestinos, España es el país número uno del fútbol. Allí todo el mundo es del Real Madrid o del Barcelona”, señala. Lamine Yamal exhibió una bandera palestina en la celebración de la Liga española y esa imagen ha dado la vuelta al mundo, sobre todo, en los Territorios Ocupados, donde su figura ha ganado enteros en popularidad. De hecho, los organizadores están intentando llevar a los chavales al Santiago Bernabéu antes de su regreso a Ramala, aunque la gestión no es fácil.

Gracias a un acuerdo con el Colegio Séneca, una cooperativa de enseñanza ubicada en el barrio de Fátima, los niños palestinos participarán de forma diaria en un campamento de verano organizado en sus propias instalaciones. Buena parte de las familias de acogida tienen a sus propios hijos en el centro escolar, cuyo ideario apuesta por los valores de la diversidad, la integración y la igualdad de género. “El colegio ha abierto sus brazos al proyecto”, agradece Miriam.

Entre las 10.00 y las 14.00 horas de cada mañana, los chicos de Ramala participarán en talleres diversos y podrán jugar al fútbol o bañarse en la piscina. Por la tarde y noche, ya estarán con sus familias de acogida, que se han coordinado para llevarlos al Zoológico, Medina Azahara, el Jardín Botánico, la Torre de la Calahorra, la Casa Andalusí, actuaciones de circo o conciertos de música.

María José y Pedro es una de las familias que han decidido acoger a niños palestinos en su casa. En este caso, por partida doble. Kamal y Saba, de 11 años cada uno, ocuparán la habitación de uno de sus hijos. “Desde que comenzó el genocidio de Gaza, hemos visto montones de vídeos con niños pasándolo terriblemente mal. Y vimos la posibilidad de traernos a uno para darles la oportunidad de apartarlos de la violencia y el ambiente nefasto que están viviendo”, explica María José al otro lado del teléfono.

Es espantoso e injusto lo que están sufriendo

María José Familia de acogida

Ninguno de los dos habla ni inglés ni árabe, pero se han descargado una aplicación de traducción simultánea que les facilitará la comunicación. “Mis dos hijos están encantados de que vengan”, indica. Ya tienen preparada una batería de actividades para los chavales, la mayor parte de ellas en colaboración con el resto de familias. “Es la primera vez que vamos a hacer algo así. Yo estoy confiada en que todo va a salir bien”, añade.

María José y Pedro tuvieron la oportunidad de hablar con los niños a través de una vídeoconferencia. “Algunos decían que querían montar en bicicleta. En realidad, sé poco de su ciudad de origen. Miriam dice que están encerrados y no pueden salir de la ciudad debido a las restricciones de Israel”. Kamal y Saba son niños cristianos, aunque otros pertenecen a familias musulmanas. Para ellos, ya han preparado comida halal adecuada a los preceptos islámicos.

“El tema de Palestina me ha interesado siempre, como cualquier otro pueblo que viva oprimido”, afirma María José. “Es espantoso e injusto lo que están sufriendo y eso lo entiende cualquiera que tenga corazón”. Los niños vienen acompañados por tres monitores y se establecerán en Córdoba por espacio de 15 días antes de regresar nuevamente al ojo del huracán de Oriente Medio. No es demasiado tiempo pero sí el suficiente para cambiar, al menos durante dos semanas, los aviones de guerra por cometas de papel.

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