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La colonia argentina en Córdoba se prepara para el domingo: “Si eres futbolero quieres esta final”

Argentinos siguiendo a su selección en Córdoba

Nacho Serrano

17 de julio de 2026 20:02 h

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Solo quedan 48 horas. Todavía faltan 48 horas, dirán muchos. El caso es que restan dos días para que el planeta fútbol se inmovilice. A partir de ahí, solo habrá ojos para lo que ocurra en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Y lo que ocurrirá es que España, por segunda vez en su historia, y la vigente campeona, Argentina (esta será su sexta final) se enfrentarán desde las 21:00 (hora peninsular española) por bordar en el pecho la segunda o la cuarta estrella, respectivamente.

Sin duda, un partido para verlo en compañía. Mucho más si perteneces a uno de los dos países y, por exigencias del guion, te toca verlo muy lejos de casa… y encima de visitante. Es esa la situación en la que se verán cientos de argentinos afincados en Córdoba y que encontrarán su pequeño gran refugio en el Ohana Enigma Pub, en el número 27 de la Avenida de América.

Argentinos afincados en Córdoba

Allí se han seguido los partidos de la albiceleste durante todo el Mundial y la convocatoria no ha dejado de crecer. Roberto, argentino afincado en Córdoba desde hace 24 años y con una hija nacida en la ciudad, calcula que en las últimas citas se han reunido entre 100 y 130 personas. El local pone las instalaciones y la bebida; la comida llega desde La Tranquera, el restaurante argentino del casco histórico. “Está realmente bien montado”, resume al atender amablemente la llamada de Cordópolis.

La elección del lugar tiene algo de hogar y algo de ritual. La cábala, que dicen ellos. El local dispone de siete pantallas repartidas por el establecimiento y, según Roberto, su propietario, Nicolás, trata al grupo “como a su familia”. El nombre, desde luego, parece hecho a medida. Y es que ‘ohana’, según la cultura hawaina, significa familia.

Roberto se define como “muy cabulero”, lo que viene a ser algo así como bastante supersticioso. “Procuro sentarme siempre en el mismo lugar, ocupar la misma mesa, vestir casi la misma ropa, beber la misma cerveza y comer lo mismo”, nos cuenta entre risas. También intenta compartir el partido con las mismas personas, aunque el aumento de público lo hace cada vez más difícil. Solo en el partido frente a Inglaterra se juntaron más de un centenar de compatriotas, por lo que el ambiente del domingo se espera que todavía sea aún mayor (desde las 18:30 horas estarán abiertos).

Después echará a rodar el balón y ahí habrá poco espacio para disfrutar. Aunque todos tienen claro que un partido decisivo entre España y Argentina era lo más atractivo que puede verse hoy día en este deporte. “A nivel emotivo me significa lo que me significa, pero si eres futbolero quieres esta final”, dice. Otra cosa es lo que convenga más a unos y a otros. Porque, de alguna manera, y de haberlo podido elegir, quizá ninguno se hubiera elegido como rival para jugarse un Mundial. Aunque él no tiene ese mismo pensamiento. “Yo no tengo esa sensación, sinceramente. Como futbolero, me parece que este era el partido”, sintetiza.

Roberto y su hija, en un partido de la selección

Para Roberto, España parte como favorita por su juego y por la aparente facilidad con la que ha resuelto sus partidos. “Lo que ha hecho Luis de la Fuente habla muy bien de lo que es como técnico. Contra Francia les cortó las líneas de pase y los cuatro ‘monstruos’ de arriba (Mbappé, Dembelé, Olise y Barcola) se quedaron en tierra de nadie. Y esto lo hacen prácticamente sin esfuerzo… no ves que estén sudando la camiseta”, admira. En el lado opuesto, no obstante, piensa que Argentina “llega con el agua al cuello a todos los partidos: 90 minutos, 111… pero los partidos hay que jugarlos; cualquiera te puede pintar la cara”, advierte poniendo los ejemplos de Cabo Verde frente ambas selecciones o Egipto y Suiza con la albiceleste.

Todo eso sin olvidar que los de Lionel Scaloni cuentan con material más que suficiente para repetir lo que tan solo han podido lograr Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962); es decir, ganar dos Mundiales de forma consecutiva. “Argentina es un equipo con un promedio de edad alto (29 años), pero cuenta con Messi que, junto con Maradona, son los mejores de la historia”, dice. Mención aparte para el torneo del rosarino, que, a sus 39 años, “está en un estado de forma realmente esplendoroso y que unifica de una forma muy especial a todo el grupo, se dejan la vida en la cancha. Por Argentina y por él”.

Argentinos siguiendo el Mundial

Sin embargo, no puede obviar la importancia del colectivo, entre los que destacan el Dibu Martínez, Paredes, Enzo Fernández, Julián Álvarez o Lautaro. “Somos los vigentes campeones mundiales y esa experiencia pesa mucho en la final. Los jugadores están acostumbrados a gestionar situaciones límite y nunca entran en pánico, de ahí todas las remontadas que han protagonizado”. Y es que Argentina “ha ganado todos los partidos que ha jugado y es el equipo más goleador con 19 tantos”, expone.

Pese a todo, Roberto no se atreve con un resultado. Su deseo es obvio, pero su pronóstico no. “Tengo que decir que va a ganar Argentina, aunque tampoco lo tengo claro”. Lo que sí que piensa es que, de tener que perder contra alguien, preferiría que fuera contra España. “Si ganaran no me dolería tanto”, cuenta. Y es que, después de ver a su selección proclamarse campeona en 2022 y volver cuatro años más tarde a otra final, siente que “todo lo que venga de aquí en adelante es de regalo. Con ganarle a Inglaterra en una semifinal y dejarla fuera ya está todo pagado, pero sí te digo que vamos a poner la vida en ganarla”, advierte.

Un grupo de argentinas disfruta en el Ohana Enigma Pub

A partir de ahí, solo puede quedar uno. El lunes llegará y el fútbol será solo fútbol. Para entonces, alguno habrá bordado su cuarta o su segunda estrella. En mayor o menor medida, un nutrido grupo de personas disfrutará pase lo que pase el domingo. La colonia argentina lo vivirá con pasión en Córdoba, “una ciudad preciosa, amable, acogedora, que nos ha recibido con los brazos abiertos y en la cual muchos hemos construido lazos familiares y de amistad tan fuertes o más como los que tenemos en Argentina”.

Al final, quizá lo más simple y difícil a la vez sea procesarlo como Roberto y su amigo ‘Carlitos’. “Nos vimos ayer y, al despedirnos, me dio la mano y me dijo: ‘Bueno, que gane el mejor. Tu suerte será la mía’. Me encantó, tío. Me encantó”.

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