Siete años después... el IESA renuncia a ocupar el antiguo Mercado del Alcázar

El mercado, junto a la muralla del Alcázar Viejo.

En la primavera del año 2011, el Instituto de Estudio Sociológicos de Andalucía (IESA) y el Ayuntamiento de Córdoba alcanzaron un acuerdo para demoler el edificio del antiguo Mercado del Alcázar, junto a la histórica muralla que alcanza la avenida del Doctor Fleming. El IESA, a través del CSIC, iba a invertir más de 2,5 millones de euros en la construcción de unas nuevas instalaciones, en las que iba a dejar sitio para el uso vecinal. A cambio, el Ayuntamiento le cedía el suelo durante 75 años de manera gratuita.

Siete años después, el Mercado del Alcázar sigue como estaba: cerrado a cal y canto y abandonado. Este lunes, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Córdoba aceptará la renuncia del CSIC a seguir adelante con la concesión. Estos años de crisis económica han supuesto graves recortes en el IESA. Tanto que ha dejado de hacer muchos de sus estudios. Por eso, ha ido aplazando la ejecución de un proyecto para el que finalmente no tiene presupuesto.

El Mercado del Alcázar, ubicado entre el barrio de San Basilio y Campo Madre de Dios, cerró sus puertas en el año 2006. Lo hizo por el progresivo abandono de los comerciantes. A las instalaciones, muy deterioradas, se unió la falta de clientela. Desde entonces, el Ayuntamiento le estuvo buscando un nuevo funcionamiento. Finalmente, llegó a un acuerdo con el IESA, al que el espacio que ocupa en Campo Madre de Dios se le quedó pequeño.

La Gerencia Municipal de Urbanismo llegó a cambiar dos veces el plan del casco histórico para que se pudiera ejecutar el proyecto del IESA. Finalmente, los técnicos municipales vieron adecuada la demolición del antiguo mercado y la construcción de un nuevo edificio. La Delegación de Cultura reclamó que ese nuevo espacio se retranquease para que la muralla se pudiese ver mejor. Y el IESA aceptó construir instalaciones para que pudieran ser usadas por los vecinos.

Pero la crisis económica y la falta de fondos ha hecho que el IESA haya renunciado finalmente a un proyecto que tuvo una fuerte contestación por parte de Ecologistas en Acción. Este colectivo rechazaba la demolición y solicitaba un uso social de un inmueble que, de momento, sigue sin tener un futuro concreto.

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