Septiembre se despide con ambiente primaveral: sol y máximas de 30 grados

Turistas junto a la Mezquita | TONI BLANCO

La imagen idelizada del otoño tiende a estar envuelta entre la bruma, el abrigo y el paraguas. La de la primavera por contra suele estar bañada en sol, el color y la vestida de corto. Dos caras opuestas de una misma moneda con la duración de los días como nexo de unión. Ambas estaciones, aún tan aparentemente opuestas, comparten viaje aunque en sentido opuesto. Por eso es frecuente que los primeros compases del otoño astronómico, los que van de septiembre a mediados de octubre, suelan parecerse mucho a los que vivimos entre los meses de abril y mayo.

Esta semana que comenzamos, la última de septiembre y la que vea el comienzo de octubre, tendrá sabor a cruz de mayo, a patio cordobés. La estabilidad anticiclónica va a ser la gran dominante hasta el próximo viernes. Para entonces uno de esos grandes cambios otoñales podría tener lugar de la mano de un gran temporal atlántico que ponga en jaque a buena parte de la mitad occidental europea. Pero hasta que eso llegue las altas presiones protagonizarán el escenario atmosférico en la Península Ibérica.

El tránsito entre meses vendrá firmado en Córdoba por la estabilidad, el calor, y el buen ambiente en general. Las temperaturas, que experimentarán pocos cambios a lo largo de la semana, irán oscilando entre los 13 a 14 grados de mínima y los 29 a 31 grados de máxima en las localidades del valle del Guadalquivir. Algo menos, entre dos y tres grados abajo, para el resto de la provincia.

Donde no habrá diferencias será en el aspecto que presente el cielo, sin riesgo alguno de que la lluvia haga acto de presencia, y donde sólo la presencia de brumas matinales pondrá un toque otoñal a lo largo de la semana gracias al marcado flujo de poniente que volverá a dominar en toda la Península.

El primer frente 'otoñal' para el fin de semana

Mientras que la semana va a transcurrir apaciblemente con cierto ambiente primaveral, de cara a la tarde del viernes podría venir un auténtico zarpazo otoñal. La llegada de una profunda borrasca hasta el entorno de las Islas Británicas y la Bretaña francesa, podría imponer sobre la fachada atlántica europea un importante temporal de viento y lluvia. Sobre la Península Ibérica dominaría desde el próximo fin de semana viento de componente norte o noroeste, que provocaría un brusco descenso de las temperaturas al paso de diversos sistemas frontales que barrerían buena parte del territorio peninsular.

Un buen inicio de octubre el que se atisba a medio plazo, pero que aún tendrá que pasar el trámite de esta suerte de primavera en otoño que toca para los últimos días de septiembre.

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