El segundo investigado por el crimen de La Chica Carlota es un abogado

La vivienda en la que sucedieron los hechos custodiada por una furgoneta de la Guardia Civil | FERNANDO HERMOSO

El segundo investigado por el crimen de La Chica Carlota es un abogado de Madrid, según desvela en un extenso reportaje este domingo el suplemento Crónica de El Mundo. El crimen se habría producido en septiembre del año 2017 y todavía se está investigando. El fallecido, un hombre de 45 años, aún no ha sido enterrado, los informes definitivos de su autopsia siguen pendientes y sus restos permanecen en el Instituto de Medicina Legal.

La publicación identifica a este segundo investigado, que está en libertad con cargos, como Joaquín R. Según se desprende de la investigación, la víctima se habría puesto en contacto con este abogado para que le defendiera en un caso. Tras haber hablado mucho por teléfono con él y haberle enviado hasta tres pagos por sus servicios de grandes cantidades de dinero, el abogado, siempre según la investigación, habría llamado a Pedro G. para que se pusiera en contacto con este cliente y lo investigase. Pedro G. es el hombre que se hacía pasar por cura y que está en la cárcel de manera provisional acusado de haber matado a este vecino de La Chica Carlota, a quien le habría suplantado la identidad y robado todo lo que tenía de valor.

Fue durante el verano pasado cuando agentes de la Guardia Civil hallaron el cadáver de un hombre, que se encontraba desaparecido desde septiembre de 2017, en el huerto de su vivienda en La Chica Carlota. Tras meses de investigaciones, una minuciosa inspección logró localizar un lugar sospechoso. En el huerto había una pequeña zona en la que se notaba que la tierra estaba algo más alta. Los agentes excavaron y rápidamente vieron que algo había bajo tierra. Era un cadáver en avanzado estado de descomposición. La investigación apuntó a que se trataba de un hombre, de 45 años, propietario de la vivienda cuya desaparición fue denunciada por sus hermanos en septiembre del año anterior.

El principal sospechoso como autor material de la muerte es Pedro G., en prisión por otros delitos. Fue detenido en Madrid con el vehículo del desaparecido, había usado sus tarjetas de crédito y sus documentos de identidad. En la casa donde fue hallado el cadáver también se hallaron un pico y una pala que se analizaron por si los restos de tierra que conservaban se corresponden con los del huerto donde se encontró el cuerpo. Este pico y esta pala se habría comprado en Ciudad Real.

La investigación, que se encuentra en fase de instrucción y bajo secreto de sumario, ha contado con los testimonios de los vecinos de La Chica Carlota, clave para ir cerrando el círculo y despejar incógnitas. Son precisamente estos vecinos los que confirmaron la relación que existía entre el desaparecido y el principal sospechoso, y cómo este último se hacía pasar por sacerdote.

El sospechoso entró en la cárcel acusado de haber robado a otras personas drogándolas previamente. De hecho, según adelanta Crónica, tiene numerosos antecedentes penales y en el momento de los hechos estaba en busca y captura para cumplir una condena. También, este hombre, que se hacía pasar por abogado del Arzobispado de Madrid, había estado nueve años como novicio del Valle de los Caídos. Allí robó un relicario, por el que fue condenado.

Los agentes de la Guardia Civil acudieron varias veces a La Chica Carlota para saber qué había pasado con el vecino desaparecido. Peinaron la casa en numerosas ocasiones pero hasta que no vieron algo sospechoso en el jardín no dieron con el cadáver de la víctima. Según la investigación, el asesino había cubierto el cuerpo de la víctima con tres colchas y almohadas, que impedía que los gases de la descomposición afloraran por el terreno, lo que hizo que los perros no descubrieran nada raro en la zona.

Tanto el abogado como el hombre que está acusado del asesinato sostienen su inocencia. El abogado asegura que lo único que hizo fue poner en contacto a estas personas, mientras que el encarcelado se ha negado a declarar en todo momento. En conversaciones informales sostiene que la víctima se ha fugado a Colombia. La Guardia Civil piensa que precisamente ese era su plan: fugarse a Colombia una vez que hubiese limpiado las cuentas de la víctima.

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