El resultado de las elecciones en clave municipal: noqueo, replanteamiento y euforia

Mesa electoral instalada en el vestíbulo del Ayuntamiento | ÁLEX GALLEGOS

Poco a poco, Capitulares recupera la normalidad. Ni el lunes ni el martes fueron días normales en la sede principal del Ayuntamiento de Córdoba. Tampoco el miércoles, pero menos. La resaca de las elecciones autonómicas está siendo profunda y difícil de digerir especialmente para el cogobierno. Los socialistas soñaban con ganar en votos para llegar fuertes a las municipales y Adelante Andalucía (que apoyaron concejales de Ganemos) sumar para reforzar así la apuesta por la confluencia de IU y Podemos. Pero ni en sus peores pesadillas (salvo algunos, pocos, asesores que intuían que algo pasaba, que no había ambiente electoral) se esperaban un resultado que ha dejado noqueados a muchos en Capitulares. Sonados como los boxeadores.

Las calculadoras han echado humo estos días. Y se ha trazado, dentro del cogobierno, una especie de regla de tres: la abstención ha triunfado donde la izquierda ganaba. Y los barrios más conservadores han acudido a votar en masa. “Es como 2015 pero al revés”, reflexionaba un popular. “Entonces, los nuestros se quedaron en casa y la izquierda ofrecía alternativa de voto a todo el mundo. Había tres partidos para votar. Ahora, la derecha tenía hasta tres opciones y nadie se ha sentido fuera. Mientras, en la izquierda...”.

Córdoba es una de las pocas ciudades en España donde sus vecinos han votado, mayoritariamente, a tres partidos en un año. En unas municipales a Izquierda Unida, en unas autonómicas al PSOE y en unas generales al PP. Eso es lo que anima al cogobierno (y a Ganemos) a no caer en la depresión. “Hay margen”, sostienen los tres partidos. Pero analizan con prudencia los datos de este domingo. El PP fue el partido más votado en la capital seguido muy de cerca por Ciudadanos y por el PSOE. Adelante Andalucía quedó en cuarto lugar y Vox en quinto puesto. “Pero hoy todo el mundo habla de Vox”, lamentan.

En la izquierda admiten que su mensaje no ha calado. “La gente que se quedó en casa tiene que volver”, insisten desde el cogobierno. ¿Cómo? Ahí está el replanteamiento. La confluencia no acaba de funcionar. No lo ha hecho ahora ni lo hizo en las generales de 2016. La unión de IU y Podemos no suma, ni en votos ni en diputados, más que cuando se presentan por separado. A día de hoy, IU y Podemos tienen decidido que van a confluir en las municipales de mayo. No así Ganemos, que votó por apartarse de este acuerdo que iba a ser a tres.

En el PSOE, en cambio, reina el desconcierto. Los socialistas siguen sin explicarse qué ha fallado, qué ha pasado. El militante de base lo achaca a las listas electorales y a la campaña. El dirigente señala más a que “ha calado la idea de cambio, de que 40 años eran suficientes”. Pero, ¿cómo recuperar al que no ha votado? Unos señalan que lo mejor es usar el nacimiento de Vox y el discurso del dique de contención que usa ya Susana Díaz. Otros, que la regeneración es ahora más necesaria que nunca. Pero hay un problema de tiempos. Las elecciones se van a suceder en los próximos meses.

Mientras, en el bloque de la derecha reina la euforia. En el PP asumen que Juanma Moreno será presidente de la Junta de Andalucía. Y que eso llevará a la Alcaldía a José María Bellido. “Es una tendencia”, señalan los populares. Como la de 2011, recuerdan, cuando el PP conquistó ayuntamientos como el de Córdoba y después del Gobierno. En 2012 se quedaron cerca de hacerlo también en la Junta y ahora tienen esa oportunidad. Eso sí, los tiempos han cambiado, se acabaron las mayorías absolutas y tendrán que pactar. ¿Con quién? Todos dan por hecho que con Ciudadanos, por supuesto, y también con Vox. Nadie duda que Vox acabará entrando al Pleno del Ayuntamiento.

Con los resultados de este domingo, la distribución de bloques entre concejales está clara. Muchos han hecho las cuentas. El bloque de la derecha tendría 17 concejales, por 12 del bloque de la izquierda. Eso sí, saben que las próximas elecciones serán diferentes, que probablemente no habrá tanta abstención y que es normal que el bloque de la izquierda mejore unos resultados históricos, por horrorosos.

Un histórico de la izquierda en Córdoba, con décadas de elecciones a sus espaldas, era el menos pesimista de Capitulares. “Ahora, la derecha tiene que ponerse de acuerdo. Entrarán en contradicciones y se tendrán que retratar. Ahora es cuando empezarán a desgastarse”, sostenía. “Y a equivocarse”. El fallecido Andrés Ocaña, el alcalde de Córdoba que perdió aquellas elecciones de 2011, cito a Saramago el día que anunciaba que no recogería su acta de concejal: “Ni las derrotas son para siempre ni las victorias son eternas”.

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