Los precios del aceite de oliva rompen otro techo: superan por primera vez los cinco euros en origen

Recogida de aceituna en una finca de El Rinconcillo (La Carlota)

Los precios en origen que se pagan por el aceite de oliva parecen no tener techo. Esta semana, se ha vuelto a superar una barrera que incluso hace un mes se antojaba inalcanzable. Los agricultores han percibido, de media, 5,11 euros por cada kilo de aceite de oliva virgen extra producido y vendido en las almazaras, un nivel jamás alcanzado. Hasta esta campaña, el precio más alto que se había pagado en el sector, en origen, se había alcanzado en el año 2005, con 4,26 euros de media por kilo. Ahora es casi un euro más. Poco a poco, las envasadoras van trasladando, a su vez, estos precios a los consumidores.

La escasez de la campaña y la demanda mantienen los precios a unos niveles desconocidos. Esta semana, en apenas dos días el precio medio ha subido 20 céntimos, según el sistema PoolRed. De hecho, el alza de los precios en origen es tal que hasta aceites siempre más devaluados que el virgen extra están también por las nubes. Así, el aceite virgen se paga de media a 4,94 euros el kilo. El lampante, de mucha peor calidad, a 4,65 euros el kilo.

En el sistema PoolRed se señala que el 87% de las operaciones de compraventa en origen se están cerrando en el entorno de los cinco euros. Pero ya se llegan a anotar operaciones de determinados tipos de aceite que se acercan al entorno de los seis euros.

La campaña actual sufre una especie de tormenta perfecta que ha disparado los precios. La escasez de la producción prevista (la mitad del año pasado) ha alarmado a los envasadores. Muchos han vendido todas sus reservas de aceite de oliva y buscan en el mercado, lo que eleva los precios. Además están los costes, que también han crecido y que se aplican a los precios. Por último, y a pesar de la situación actual, la demanda se mantiene más o menos estable, aunque comience a resentirse.

En el caso del aceite de oliva las exportaciones se mantienen fuertes y comienzan a compensar la pérdida de consumidores locales. En Italia, por ejemplo, los precios que se pagan en origen rozan los seis euros.

En el año 2005, los comercializadores notaron un descenso en el consumo de hasta el 30%. Muchos optaron por pasarse a grasas mucho más baratas, como fue el caso del aceite de girasol. Pero en esta campaña, con la guerra en Ucrania, este producto también ha sufrido grandes oscilaciones de precio. En la actual campaña se confía en que el entorno inflacionista acabe evitando la huída de los consumidores de un mercado como el del aceite de oliva que ha costado décadas conquistar.

La sequía retrasa la siembra de los cereales

Por otra parte, el presidente de ASAJA Córdoba, Ignacio Fernández de Mesa, ha informado de que la escasez de lluvias otoñales, junto con el alto coste de los insumos, hacen que las siembras de cereales de invierno se estén retrasando en la campiña cordobesa.

Por tanto, “existe cierta preocupación entre los agricultores” ya que puede repetirse la situación de la campaña pasada cuando se tuvieron que comenzar las siembras en seco, lo que conlleva el riesgo de no tener una buena sementera.

De este modo, si no llueve pronto, “muchos de los agricultores que están aguantando, y por tanto retrasando la siembra, tendrán que hacerlo sin más remedio y sin que existan en el suelo las condiciones ideales para un correcto desarrollo de las semillas”, dificultándose la siembra un poco más donde antes había girasol y quedaron restos de cosecha que no pudieron ser destruidos.

Fernández de Mesa destaca que a esta situación se le añaden nuevas dificultades derivadas de la fuerte subida de costes que están registrando ciertos insumos, como los abonos, semillas, fitosanitarios y el gasóleo, “que se encuentran disparados y subiendo progresivamente”.

De hecho, si se comparan los gastos de esta campaña con respecto a la situación de hace un año, el coste del gasóleo se ha incrementado en un 13,5%, pasando de 86 céntimos el litro a 1,03 céntimos. Por otro lado, el precio del abono ha pasado de 780 euros/tn a 1.030 euros/tn, lo que supone un 38 % respecto al año anterior. Pero sin lugar a dudas, el gasto en semillas es el que más se ha incrementado, pasando de 0,415 euros/kg a 0,715 euros/kg, es decir un 72 % más.

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