Los precios del olivar se hunden a mínimos de hace seis años y los agricultores preparan grandes movilizaciones

Protesta en Madrid del pasado mes de octubre que reclamaba precios justos en el campo.

“Vamos a sacar los tractores a la calle. No nos queda otra”, asegura la secretaria provincial de COAG en Córdoba, Carmen Quintero. “Está en juego la supervivencia del medio rural. Esto va más allá de una campaña o una mala cosecha”, asegura la responsable de esta organización agraria, quien insiste en que se ha colmado “la paciencia de los productores”. La crisis agraria, insiste, es generalizada. Y Córdoba es una provincia donde el olivar, que es quien más está sufriendo la crisis de pérdida de valor y bajos precios en el campo, tiene un protagonismo vital.

Ni el fin de la campaña, ni la activación del almacenamiento privado, ni las hasta ahora protestas del sector. El precio del aceite de oliva no solo no remonta sino que sigue bajando y este mismo jueves tocó un suelo jamás alcanzado en los últimos seis años. Tan bajo está que los olivareros (junto a productores de frutas y hortalizas) han comenzado a organizarse de una manera unánime para iniciar grandes movilizaciones, que quieren llegar a sostener en el tiempo.

A nivel nacional, las tres organizaciones agrarias del campo español (UPA, COAG y Asaja) trabajan de la mano en un calendario de protestas que en Jaén ya se sabe que conducirá a cortes de carreteras vitales como la Autovía del Sur (A-4) durante dos horas. En Córdoba, y según ha podido saber este periódico, se trabaja en organizar una “tractorada histórica” en la Subbética, la principal comarca olivarera de Córdoba y donde más se está notando una crisis de precios que comienza a arruinar al sector. El calendario concreto de movilizaciones se decidirá en una reunión el próximo lunes. Pero las organizaciones agrarias advierten que esperan que las protestas sean histórica “porque no podemos más”.

Este jueves, el precio del kilo de aceite de oliva virgen extra se vendía a 2,034 euros, la cifra más baja desde el mes de mayo del año 2014. La crisis de precios que atraviesa el sector hace que los olivareros un año vendiendo su producto a unos precios que no cobren ni tan siquiera los costes. En Jaén, algunos olivareros han decidido, directamente, dejar la cosecha en el campo. Lo prefieren a tener que “ponerle dinero” al olivar.

“La gente está muy caliente”, asegura Carmen Quintero, que incide en que a la escasa cosecha de este año se une una “difícil recolección”, los bajos precios y que “se están incrementando los costes de producción”. “Hay otros sectores que también están heridos de muerte”, señala, argumentado que es el campo el general el que se va a levantar en pie de guerra en las próximas semanas. “Vamos a tener a más gente del olivar como es natural. Esto es un problema de Estado”, detalla. “Llevamos varios años en el aceite y en frutas y hortalizas vendiendo por debajo del coste de producción” y es algo “insostenible”.

En Jaén y Almería, las diferentes organizaciones agrarias ya han fijado un primer calendario de movilizaciones que arrancará el día 30 de enero. En Córdoba está por definir, pero consistirán principalmente en tractoradas y en otras acciones sorpresa.

El objetivo de la protesta pasa por que se escuche la voz de los productores en la negociación de la nueva Política Agraria Común (PAC) y sobre todo porque se acabe por lo que llaman una especie de monopolio de la comercialización, ya que las grandes superficies son las que compran lo más barato que pueden para luego vender con sobre precios que en muchas ocasiones duplican las tasas en origen.

Ese desequilibrio de la cadena agroalimentaria está llevando al límite a miles de familias que se dedican a la producción de alimentos en toda España. A ello se suman los anuncios de recortes en las ayudas provenientes de la Unión Europea, la imposición de barreras comerciales a nivel global que ponen trabas a las exportaciones. A este contexto, repleto de hostilidades, se suman los resultados del año 2019, uno de los más negativos que se recuerdan para el sector, con una pérdida de renta agraria cercana al 9%, y con constantes noticias en muy diversos ámbitos que configuran una “coyuntura dramática” para los agricultores y ganaderos.

En el olivar, los márgenes de rentabilidad están muy comprometidos ya que, según diferentes informes de organismos nacionales e internacionales, por debajo de los 2,70 euros no es rentable el cultivo, especialmente el tradicional. Desde marzo de 2018 no se vende aceite de oliva por encima de ese precio.

Etiquetas
stats