El Pleno inaccesible

Las dos mujeres tratan de intervenir desde la zona del público en el salón de plenos | RAFAEL MELLADO
Los problemas para que dos mujeres en silla de ruedas intervengan en el salón de plenos evidencian los problemas de accesibilidad del Ayuntamiento

Fue una especie de metáfora. El Pleno del Ayuntamiento de Córdoba defendía ayer una moción sobre accesibilidad y barreras arquitectónicas presentada por IU. Antes del debate, había pedidos tres turnos de palabra. Uno era del sindicalista de CCOO Said Faz, que ya denunció que el propio salón del plenos del Ayuntamiento de Córdoba no era accesible para los discapacitados físicos que necesiten, por ejemplo, silla de ruedas. Y ocurrió.

Después de Said Faz habían solicitado intervenir antes del debate de la moción dos mujeres en silla de ruedas, Rosario Caballero y Rosa Recio, de dos asociaciones diferentes. Estas mujeres, que han grabado numerosos vídeos de denuncia sobre las averías que sufren las rampas de acceso a minusválidos de los autobuses de Aucorsa, no pudieron hablar desde donde lo hace todo el mundo, un atril junto al sillón de los concejales.

Para acceder a los asientos de los concejales hay que subir dos escalones desde el lugar que ocupa el público (que sí que es accesible) y otros dos desde el pasillo del vestíbulo de la zona de Alcaldía. Obviamente, estas dos mujeres no podían hacerlo. Por eso, se le habilitó un micrófono inalámbrico para que interviniesen pero desde la zona del público. Para empezar, una de ellas ya admitió que hacerlo así ya suponía una discriminación con respecto al resto de las personas que han pedido la palabra en el Pleno.

No obstante, la intervención de Rosario Caballero se tuvo que interrumpir. Cuando hablaba, el micrófono se acoplaba con el sonido de un altavoz y el audio se cortaba constantemente. Se intentó acercándole el micrófono, con cable, de uno de los concejales, pero tampoco funcionó. Tras una pausa de unos minutos, Rosario Caballero pudo reanudar su intervención, muy nerviosa y calificando la situación de “patética”. Su compañera, Rosa Recio, lamentó que los concejales tuvieran que ver con sus propios ojos las dificultades que afrontan en su día a día las personas en silla de ruedas e incluso que se conviertan en un centro de atención precisamente por sus dificultades. “Tenemos derecho a pasar desapercibidas como el resto de la gente”, lamentó.

Posteriormente, se desarrolló el debate entre los concejales. Uno de ellos, el portavoz de UCOR Juan Miguel Alburquerque, se mostró impresionado por la escena que había contemplado. Por un lado, la oposición denunció que la Comisión Municipal de Accesibilidad lleva años sin ser convocada. Por otro, desde el equipo de gobierno, la teniente de alcalde Ana Tamayo defendió que “no podemos arreglar en cuatro años los problemas de accesibilidad de la ciudad de los últimos 30 años”.

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