Su pedido ecológico, gracias

Ecomercado en el Bulevar de Gran Capitán | MADERO CUBERO
El Ecomercado muestra los alimentos más sanos y naturales con incentivos y novedades para ganarse al consumidor

Ecomercado Unos tomates bien maduros y otros para ensalada; varios tipos de lechugas, una col, zanahorias, las patatas nuevas de temporada, una calabaza en su punto y un manojo generoso de rabanitos. Todo un pedido de la compra de otoño directo de la huerta ecológica a su casa. Es un servicio más que los productores de los alimentos respetuosos con el medioambiente aplican para incentivar la compra entre los consumidores pero, si usted es de los que les gusta ver el producto y escogerlo, en estos días tiene todo un mercado ecológico abierto en el Bulevar de Gran Capitán con el género y sus productores a su disposición.

Ahí, en el Ecomercado de BIOCórdoba –la feria más importante del sector– los productos tradicionales del campo se suman este año a otros que llegan como novedades de las potencialidades del sector. Distintos tipos de pasta, chocolates o potitos para bebés llaman la atención entre alimentos ya afianzados en la producción ecológica como las naranjas, el aceite, los quesos, las mermeladas y patés, los huevos o la miel.

“Si quiere una dieta sana y equilibrada...” reza uno de los eslóganes que llaman al consumidor a llenar su cesta de la compra con los alimentos producidos de manera ecológica, respetuosa con el medioambiente y conservando todas sus propiedades naturales. Para probarlos –como más de uno hace en su visita al Ecomercado– y sobre todo, como quiere el sector, para habituar al consumidor a abrir la puerta de su despensa a este tipo de productos. Y no sólo de la despensa, porque los productos cosméticos, jabones y cremas también se han hecho un hueco en el sector ecológico.

De Córdoba, pero también desde Almería a Huelva, Sevilla o Málaga, la producción ecológica más puntera de la comunidad autónoma andaluza que encabeza el ranking nacional se muestra al cliente para acercar un sector que, sin embargo, no llega a suponer el 1% del consumo de alimentos en la región. Uno de sus handicaps, el precio, más elevado por lo general que los productos convencionales y que frena al consumidor a la hora de tirar del monedero: “No suelo comprar estos productos, hoy he pasado y he cogido algo para probar, pero son más caros...”, dice una clienta que se decide por unos patés y, más tarde, por unos quesos. Todos los productos entran por los ojos y un día es un día.

Precisamente, para incentivar ese consumo y enseñar cómo se diferencia y de dónde nace la calidad de los productos ecológicos, el Ecomercado también acoge talleres y actividades de formación. Y ahí, los más pequeños son los que mejor se lo pasan y más aprenden. Desde cómo tener en casa un macetohuerto a conocer cómo con capas de sustrato, paja, agua y el calor del sol, en una mañana son capaces de fabricar un huerto instantáneo donde plantar brotes de lechugas, coles, coliflores o plantas aromáticas como el romero que serán cuidadas sin ningún aditivo no natural.

Al fin y al cabo, el objetivo de estas actividades y del Ecomercado en su conjunto, es que se valore la calidad del producto ecológico y se conozca su valor añadido que lo diferencia del resto. “Los productos ecológicos son salud”, señalan como lema productos y comercializadores. Pues eso, a probarlos, a su salud.

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