¿En qué se parecen las naves de Colecor al Algarrobico?

Rafael Gómez, en la sede de Arenal 2000 | MADERO CUBERO
La construcción de estos dos megaedificios en suelos de especial protección llevan caminos judiciales paralelos, con idas y venidas a los tribunales, pero sin orden aún de demolición de lo construido irregularmente

Hay quien se empeña en comparar dos grandes desmanes urbanísticos en la Andalucía previa al estallido de la burbuja inmobiliaria. Uno reposa sobre una playa de Carboneras (Almería) y el otro a las faldas de Sierra Morena, muy cerca del yacimiento arqueológico de Medina Azahara, en Córdoba. El primero es un hotel gigantesco levantado con licencia municipal en pleno parque natural del Cabo de Gata. El segundo son más de 40.000 metros cuadrados de naves industriales construidas sin permiso en un suelo de especial protección natural, como son las faldas de la sierra.

Si hay algo en lo que se parecen estas dos grandes moles es en que todavía siguen en pie, una década después de que se construyesen, y en que acumulan ya extensos legajos judiciales, con caminos de ida y vuelta a los tribunales, desde los de primera instancia hasta los del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) pasando, en último trámite, por el Tribunal Supremo.

Esta semana, el Supremo ha fallado que el Algarrobico se construyó violando las normas urbanísticas, pese a contar con la licencia del Ayuntamiento almeriense de Carboneras. A finales de enero, el Supremo también ha emitido tres fallos diferentes sobre las naves de Colecor (técnicamente sobre el plan especial de la Carretera de Palma del Río, aprobado por el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba).

En el caso del Algarrobico, el Supremo le dice al TSJA que se equivocó en su último fallo y que lo enmende, antes de proceder definitivamente a la ordenación del suelo. En el caso de las naves de Colecor, el Supremo insiste en que la supervivencia de parte de las naves construidas por el exconcejal Rafael Gómez con su empresa Arenal 2000 no está lo suficientemente justificada, e insta al TSJA a volver a tomar una decisión que ya sería definitiva.

En ambos casos, las instituciones están pendientes de que finalmente se pongan de acuerdo los tribunales y que la decisión sea definitiva. En el Algarrobico, el TSJA ya ha dicho que el tema está “solucionado definitivamente”, pero la Junta teme que el inicio de un expediente de demolición sea recurrido nuevamente en los tribunales y alargue otra vez el proceso.

En el caso de las naves de Colecor, el Ayuntamiento está esperando a que se vuelva a pronunciar el TSJA sobre los usos permitidos en las naves y cuánto tiene que sobrevivir en el futuro. Fuentes de la Gerencia Municipal de Urbanismo señalaron que ya se estaba trabajando en adaptar el plan a la sentencia del TSJA del año 2014 pero que se ha vuelto a aplazar el proceso tras el último fallo del Supremo.

En caso de un nuevo fallo, éste, probablemente, volvería a ser recurrido ante el Tribunal Supremo que ha tardado casi dos años en tomar una decisión. Es decir, al menos en dos o tres años no habría una decisión definitiva sobre unas naves construidas sin permiso hace ya una década. Así las cosas, es hasta probable que la piqueta entre antes en el Albarrobico que en las naves de Colecor.

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