La Junta autoriza la construcción de un camping en Córdoba junto al Guadalquivir
La Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha firmado la autorización ambiental unificada para el proyecto de construcción de un camping junto al río Guadalquivir. La obra está promovida por la empresa Altanea Camp y el proyecto prevé disponer de hasta un millar de plazas.
Ahora, la pelota está en el tejado de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Córdoba, que es la administración que debe conceder la licencia de obras. Antes, ha reclamado, entre otros trámites, una prospección arqueológica en la zona, que ha sido la que ha sacado a la luz la probable existencia de las primeras murallas de la ciudad prerromana de Corduba.
El proyecto Camp Bio se implantará en el paraje de la Alameda del Obispo sobre una superficie total de 6,9 hectáreas (68.147 metros cuadrados) distribuida en cuatro parcelas catastrales. Diseñado para albergar a un máximo de 945 visitantes, el complejo plantea un modelo de acampada sostenible basado en la denominada “arquitectura efímera”. Todas las edificaciones e infraestructuras serán desmontables o prefabricadas, asentadas sobre plataformas de madera elevadas que evitan el contacto directo con el terreno y prescinden por completo del uso de losas de hormigón y alquitrán.
El campamento contará con un total de 221 unidades de alojamiento divididas en tres tipologías y una zona de acampada. La oferta incluye 76 mobilhomes equipados con chasis de ruedas y materiales ecológicos, 30 tiendas de madera y lona ignífuga tipo safari Deluxe situadas en la zona más elevada y escarpada de la finca, 26 tiendas safari simples y una zona de 89 parcelas individuales orientadas a tiendas tradicionales y autocaravanas.
En la zona central se ubicarán las edificaciones comunitarias prefabricadas, que albergarán recepción, supermercado, un bar-restaurante con zona de ocio, una piscina tipo playa de profundidad máxima de 1,6 metros con área infantil adaptada y un estanque ornamental de 100 metros cúbicos con fuentes aireadoras para oxigenar el agua y regular la temperatura ambiental. El equipamiento se completa con dos pistas de pádel, una pista multideportiva y un circuito de calistenia.
Energía fotovoltaica, economía circular y 'buggies' eléctricos
El complejo ha sido concebido bajo un principio de emisiones cero de dióxido de carbono. La demanda eléctrica de la instalación —estimada en algo más de 370.000 kilowatios al año— será cubierta íntegramente mediante un sistema fotovoltaico con baterías de almacenamiento capaz de generar más de 400.000 kilowatios anuales, utilizando paneles colocados en las cubiertas de los edificios comunes y las marquesinas de aparcamiento.
Para restringir la circulación de vehículos de combustión, el transporte interior estará limitado a peatones y a una flota de buggies eléctricos que se recargarán con energía solar. Los recorridos internos se han estructurado en viales perimetrales de doble sentido para vehículos convencionales y caravanas, un circuito interior de un solo sentido para los coches eléctricos y una red de senderos peatonales de albero y materiales naturales.
Desde el punto de vista hidrológico, el informe sectorial de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) confirma que el terreno se sitúa totalmente fuera de la Zona de Flujo Preferente y fuera de la Zona Inundable para avenidas de 500 años de periodo de retorno del río Guadalquivir. El suministro de agua potable y el vertido de aguas residuales se resolverán mediante conexiones directas a las redes municipales gestionadas por la empresa pública Emacsa.
A nivel ambiental, el dictamen de la Delegación Territorial aprueba la viabilidad de la actuación al respetar la vegetación arbórea existente e incorporar medidas correctoras para la fauna local. Entre estas actuaciones destacan la instalación de al menos 20 cajas nido para aves insectívoras, tres para murciélagos y cinco para rapaces nocturnas, la propuesta de crear un primillar mediante la técnica de hacking con pollos de cernícalo primilla suministrados por el Centro de Recuperación Los Villares y la apertura de pasos de fauna de 50 por 50 centímetros cada 100 metros en el cerramiento perimetral.
Una inversión de 10,6 millones de euros y hasta 48 empleos directos
La implantación del campamento turístico Camp Bio supondrá un desembolso económico total de 10.665.845 euros por parte de la empresa Altanea Camp S.L.. Este presupuesto se divide casi al 50% entre las obras de urbanización e infraestructura civil (5,33 millones de euros) y la adquisición e instalación de los módulos prefabricados y edificaciones (5,32 millones de euros).
En el plano laboral, la memoria económica proyecta que la explotación del camping generará una importante dinamización en la economía local, creando entre 30 y 48 puestos de trabajo directos según la estacionalidad (de 30 a 32 empleos en temporada baja, de 33 a 43 en media y de 42 a 48 en temporada alta). La cualificación urbanística de los terrenos otorgada por la autorización extraordinaria tendrá un plazo ilimitado, supeditado al mantenimiento continuo de la actividad.
Las antiguas murallas de Corduba
La intervención arqueológica preventiva encargada por la promotora a la firma Arqueobética y ejecutada mediante prospección geofísica por CM Prospections detectó importantes alineaciones de cimientos en la ladera orientada al sureste, entre el parque Cruz Conde y el cauce del río. Estos trabajos sacaron a la luz una sección de estructuras pétreas que coinciden con el trazado defensivo de la antigua Corduba de origen turdetano, fechada hacia el siglo III a.C. y situada en torno a la Colina de los Quemados.
Junto a la muralla prerromana y la posible puerta de acceso a la vieja urbe, las prospecciones localizaron en la parte central de las parcelas los restos de la histórica Casa o Hacienda Espartera. En esta zona se documentaron estructuras hidráulicas de interés, entre las que destacan una alberca, un pozo-noria con su camino de sangre y lienzos de muros construidos mediante la técnica de opus africanum. Por ello, la resolución ambiental impone la realización de un control arqueológico continuo en todos los movimientos de tierras y exige preservar el afloramiento defensivo, además de restaurar e integrar la alberca y la noria en el complejo turístico.
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