Descubren las posibles murallas de la primera ciudad de Córdoba junto al Guadalquivir
Mucho antes de la llegada de los romanos a la Península Ibérica ya había una ciudad en Córdoba. De origen probablemente turdetano, la Corduba prerromana se levantaba sobre la Colina de los Quemados, en la zona que hoy ocupa el Hospital Provincial, el parque Cruz Conde y la Ciudad de los Niños, además de los colegios mayores. A orillas del Guadalquivir, que siempre fue el río grande del sur de la Península, la Corduba turdetana fue sin lugar a dudas el origen de la Córdoba actual, la que supuestamente fundó Claudio Marcelo hace más de 2.000 años justo enfrente.
Los promotores de un proyecto de un camping a orillas del Guadalquivir, justo entre los puentes de Andalucía y de San Rafael, han tenido que acometer una intervención arqueológica preventiva que se ha topado con lo que parecen ser las murallas de aquella primera ciudad de Corduba, el lugar en el que empezó todo. Esta empresa, llamada Altanea, pidió permisos a la Gerencia Municipal de Urbanismo en la primavera del 2024. La Gerencia, a través de su servicio de Arqueología, le exigió que antes de acometer cualquier obra tenía que asegurarse que algunas de las infraestructuras proyectadas no se iban a topar con ningún yacimiento arqueológico.
Altanea le encargó los trabajos a la empresa cordobesa Arqueobética. Esta entidad, a su vez, contrató una “prospección magnética” a la entidad CM Prospections, que ha elaborado y publicado los primeros esbozos de su informe, elaborado en mayo del año pasado. El estudio se realizó “en una ladera orientada al sureste”, justo entre el parque Cruz Conde y el río Guadalquivir, en las inmediaciones del Colegio Mayor Séneca. En la zona en la que muchos arqueólogos han situado la defensa de la ciudad prerromana de Córdoba.
“A pesar de la presencia de depósitos de escombros modernos, los datos magnéticos revelaron la ubicación de varios vestigios arqueológicos importantes dentro del área estudiada”, detalla el informe inicial, al que ha tenido acceso este periódico. Así, se ha detectado “una amplia sección de cimientos, que podría haber marcado el trazado de una muralla defensiva. Fuera de esta presunta muralla, también se identificaron restos de un gran edificio y una calle prehistórica que conducía a una posible puerta de entrada” a la antigua ciudad.
De momento, el informe se ha quedado ahí. Ahora será el servicio de Arqueología de la Gerencia y la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía las que decidan la entidad del hallazgo y cómo afecta al proyecto de construcción del camping, si es compatible o si bien hay que hacer algún tipo de modificación o integración de los restos.
La historia de dos ciudades
En Córdoba coexistieron, durante unas decenas de años, dos Córdobas: la turdetana y la romana. La turdetana, la original, se localizaba sobre la llamada Colina de los Quemados (el hoy Parque Cruz Conde), rodeada por la vaguada formada por dos arroyos y el Guadalquivir. La Corduba romana es más moderna y fue creada sobre otra colina a apenas 750 metros de distancia, también sobre una terraza con vistas al Guadalquivir y rodeada por dos vaguadas formadas por arroyos. Esta colina está coronada hoy por los alrededores de la Plaza de las Tendillas.
El profesor Ángel Ventura ha logrado fechar de una manera bastante aproximada la fundación de la Córdoba romana por parte de Claudio Marcelo. Pero, ¿y la Córdoba turdetana? “La campaña de excavaciones de 1992 permitió precisar la secuencia estratigráfica” de la Colina de los Quemados, detallan los arqueólogos Murillo y Jiménez, que asegura que este estudio situó “los inicios de la ocupación en el III milenio antes de Cristo y detectando, por primera vez, las evidencias de la continuidad en el hábitat hasta finales del siglo II antes de Cristo, con posterioridad al inicio de la presencia romana en el Valle del Guadalquivir”.
Los arqueólogos, además, sostienen que la ciudad turdetana de Corduba tuvo que tener la suficiente importancia como para que el municipio romano posterior mantuviese el nombre. De hecho, la fuerza de nombre fue tal que con la refundación de la Córdoba romana en el año 43 antes de Cristo (después de que Julio César la arrasara, pero eso es otra historia) se le cambió la nomenclatura por la de Colonia Patricia. Pese a esta sustitución, los cordobeses siguieron llamando Corduba a su ciudad y posteriormente los musulmanes se referían a ella como Qurtuba. El nombre ha llegado a nuestros días con el único cambio de una vocal y la evidente castellanización con una tilde sobre la o.
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